Urge un plan ambiental para las chacras

Enrique Gandolla, experto en recursos hídricos, impulsor de la Red de Agua para el DEsarrollo Rural de Misiones.

Recuperar las riquezas naturales y plantar alimentos, van de la mano y son un imperativo. Para eso, Misiones necesita un plan de adecuación ambiental en las chacras, centrado en la protección del suelo y del agua. Así lo expuso el ingeniero en recursos hídricos Enrique Gandolla durante la jornada Chacra Moderna, realizada por la Fundación Plácido Nosiglia, el viernes 7 de diciembre pasado, en la ciudad de San Vicente, Misiones.

Hay que preparar a las chacras para cuidar el agua y el suelo porque si no lo hacemos, con el cambio climático, las lluvias torrenciales y otros fenómenos intensos, enfrentaremos serios problemas,  como mayor erosión, menos infiltración de agua en el suelo porque se elimina la vegetación nativa y a eso hay que sumarle la contaminación”, explicó.

Gandolla advirtió que “no estamos ante nuevos problemas; lo nuevo es el mayor riesgo y que no hay más tiempo”, y es preciso “un plan de adecuación ambiental en las chacras, centrado en la protección de los suelos y el agua”, y contundente, señaló: “el verdadero regulador del agua es la vegetación nativa; el monte es el que permite que se infiltre y almacene en el suelo, y la tengamos disponible”.

El ex Gobernador Ricardo Barrios Arrechea, impulsor del evento.

Cambios en el clima

Los cultivos sólo son posibles si el tiempo lo permite”, manifestó sabiamente el licenciado José Olinuk, quien recopila y estudia información del clima desde el año 1967 en la Estación Agrometeorológica del instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Cerro Azul.  “En 51 años de datos, vemos que en promedio va aumentando la lluvia; tenemos otoños más lluviosos – drásticamente como el año pasado, cuando cayeron 1.000 milímetros-, julio y agosto se están volviendo más secos y primavera con más lluvia”, detalló. El invierno “se corrió un poco, tenemos menos heladas en mayo y más frío en septiembre; las temperaturas mínimas suben y las máximas no aumentan”.

José Olinuk, responsable Estación Agrometeorológica del INTA Cerro Azul

Los registros del INTA indican que el año más seco fue el 2004 y el más lluvioso el 2014, con 3.030 milímetros de agua caída.

Toda esta información puede ser volcada para lograr una agricultura eficiente. “El colono, por ejemplo, podría acceder a través de su celular a estos datos”, consideró Olinuk, “todos importantes porque, por ejemplo, hay meses donde no conviene aplicar medidas fitosanitarias porque el clima no permite su efecto”.

Producción con cooperativismo

Estamos llegando a la frontera, ya no nos quedan espacios y los recursos (agua y suelo) se agotan; tenemos que ser regenerativos, producir sin dañar la salud ni el ambiente, implementar buenas prácticas agrícolas”, sostuvo por su parte el ingeniero José Stevenson, también presente en el evento que reunió a productores, cooperativistas, funcionarios públicos como la ministra de Agricultura Familiar, Marta Ferreyra y el presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, Alberto Re; el dirigente agrario  Eugenio Kasalaba, y el ex gobernador Ricardo Barrios Arrechea.

José Stevenson. “Ya no queda tiempo; hay que aplicar prácticas regenerativas”.

Ferreyra aseguró que “hay mucho futuro en la producción de alimentos; se viene una agricultura inteligente que demanda productos naturales y sanos”, y Re ponderó el trabajo que la institución realiza para posicionar a la yerba mate como un producto natural de excelencia, y el rol de las cooperativas para acceder a comercializaciones más importantes y desarrollar nuevos productos para el mercado nacional e internacional.

Eugenio Kasalaba y Marta Ferreyra, de la Secretaria de Agricultura Familiar de Misiones.

Alberto Re, presidente del INYM

Las Cooperativas Agrícola de Monte Carlo, Yerbatera de Dos de Mayo y Las Tunas Agrícola Industrial compartieron sus experiencias exitosas. “No tenemos buenos sueldos, pero la venta de productos mejoró notablemente desde que tenemos la cooperativa y todos nuestros socios reciben capacitación de buenas prácticas todos los años”, contó  Ricardo, de Dos Mayo. “Nosotros venimos con distintos ensayos desde hace tres años, de manera sostenida, en fertilización de suelo, y logramos aumentar un 30 por ciento la productividad y mayor calidad”, señaló Luis Mancini, de Cooperativa Las Tunas. “Mandamos 5.000 kilos de yerba orgánica a Canadá, y tenemos más pedidos pero nos falta materia prima, o sea la demanda supera la oferta”, apuntó Heriberto Friedrich, de Monte Carlo.

Las cooperativas de Dos de Mayo, Monte Carlo y Yapeyú compartieron sus experiencias exitosas.

 

 

13 Dic, 2018 - Economía / Ecología

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