Una ciudad con casi un millón de plantas para mitigar el cambio climático

Luchar contra el cambio climático es una de las principales preocupaciones que hay en la sociedad actualmente. El incremento de las temperaturas motivado por las emisiones de CO2 puede desencadenar en grandes problemas que afecten directamente a la población. Por ello, los países presentan medidas y proyectos con los que combatirlo.

El estudio de arquitectos Stefano Boeri ha presentado una ciudad verde en China que se espera que esté terminada en 2020 y que ya ha sido aprobada por las instituciones asiáticas. “Liuzhou Forest City”, como la ha bautizado este arquitecto milanés, se levantará en la zona de la montaña de Guangxi, al norte de Liuzhou, y cubrirá 175 hectáreas a lo largo del rio Liujiang.

Una ubicación perfecta para cumplir el desafío de crear ciudades sostenibles, puesto que se trata de una zona montañosa en la que los árboles y las plantas podrán adaptarse sin muchas dificultades, aseguran desde el estudio de arquitectura.

“Se nos ha pedido que diseñemos una ciudad entera donde no sólo tengas un edificio alto, sino que tienes 100 o 200 bloques de diferentes tamaños, todos con árboles y plantas en las fachadas”, dijo en una entrevista Boeri a The Guardian. El proyecto está previsto para empezar a construirse en 2018 y que esté finalizado para 2020.

Una vez terminada, la ciudad-bosque tendrá capacidad para albergar a 30.000 privilegiados. La urbe absorberá casi 10.000 toneladas de C02, 57 toneladas de contaminantes y producirá aproximadamente 900 toneladas de oxígeno por año, así que los que residan allí podrán decir que respiran uno de los aires más puros del planeta.

Todo verde

Oficinas, viviendas, hospitales y escuelas, etc. Todos los inmuebles estarán cubiertos por completo de vegetación. Más de 40.000 árboles y casi un millón de plantas de más de 100 especies de todos los tamaños transformarán todos los edificios de Liuzhou Forest City en bosques verticales.

A parte de luchar contra uno de los grandes problemas de China, el país más contaminado del mundo, la flora que albergará la nueva ciudad será como un aire acondicionado natural, puesto que contribuirá a disminuir la temperatura media del aire. Además, los árboles harán de barrera contra el ruido y mejorarán la biodiversidad de las especies animales de la zona, generando un hábitat para las aves, insectos y pequeños animales de la zona.

Por otro lado, la nueva urbe estará conectada con Liuzhou a través de una línea de tren y una carretera pensada, por supuesto, para coches eléctricos. Una ciudad verde no acepta los tradicionales modelos contaminantes. Además, dispondrá de todas las características de un establecimiento urbano autosuficiente: energía geotérmica para el aire acondicionado interior y paneles solares sobre los techos para recolectar energía solar.

Guerra contra la contaminación

De este modo, parece que China por fin comienza enfrentarse al grave problema que tiene con la contaminación dentro de su territorio. Según un estudio científico elaborado por la Universidad de Berkeley, en EEUU, una media de 4.400 chinos mueren al día por la polución del aire. Unas cifras terroríficas que han provocado que el dragón dormido despierte y busque soluciones.

La respuesta ha sido este diseño pionero que, además de estar previsto para ser autosuficiente, será un hábitat para la biodiversidad de la zona y se tragará cantidades industriales de contaminación. El proyecto continúa la senda de la construcción verde que Stefano Boeri tiene por bandera después del éxito que cosechó el arquitecto con su bosque vertical en Milán. La simbiosis entre construcción y naturaleza ha llegado.

 

Fuentes: El Mundo / The Guardian / El Financiero

25 Ago, 2017 - Ambiente Urbano El Mundo

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