Sierra Morena, madre de los arroyos

La Sierra Morena (*) estaba a nuestra espalda, como un mágico guardián de Vida. De ella descendía el legendario “tigre negro” siguiendo el sendero de los Pecaríes, el “Leoncito Bayo” y el Tapir.

A veces en las noches estrelladas la Sierra tronaba y los obrajeros se acurrucaban alrededor del fuego para esconder su miedo pues temían alguna venganza por lo que sucedió allí, hace tiempo cuando al hombre muerto lo enterraron bajo la cruz de hierro.

Al viejo cazador se le erizaban los pelos cuando escuchaba un ruido apagado, como un susurro que parecía cruzar sobre la copa de los árboles. Algunos decían que tal o cual lugar estaba poseído por las ánimas de los carreros de antaño que cruzaban los arroyos al pie de la Sierra.

Para nosotros la Sierra respiraba y latía y reaccionábamos unidos cuando la tormenta rugía sobre sus flancos y la lluvia juntaba en las hondonadas creando límpidas aguadas temporarias cuya masa líquida se infiltraba luego hasta la napa freática.

El invierno en la Sierra era casi siempre benigno y crecían las enredaderas amarillas y azules en espesas cortinas que las aves frecuentaban para aprovechar misteriosas delicias en la base de sus flores.

Un año entre manchones de Palo Rosa y Palmitos, sobre una ladera bella casi en el centro del lote tres, una pareja de Águilas Harpías construyeron su nido en la horqueta de un Timbó Gigante.

Dicen los conocedores de la Selva que ellas son indicadores de la salud de la misma, pues las Harpías se  sustentan con su caza.

Posiblemente ningún hijo de la Selva es tan cuidadoso como el de la Harpía, que meses después de su primer vuelo torpe es alimentado por sus padres. Pero ellos nada pudieron hacer por ese hijo, cuando los obrajeros encontraron el nido en aquel árbol enorme. Aunque no era un ejemplar aprovechable, por estar hueco, los hombres presos de curiosidad y deseosos de quitar la miel de unas abejas que también anidaban allí, echaron al gigante del bosque. En la estrepitosa caída, el pichón aferrado a su nido, recibió tal golpe que se rompió una pierna.

A favor de los hombres solo se puede decir que lo rescataron, y lo llevaron a un veterinario, quién creyendo hacer un bien, le enyesó las dos piernas juntas. No soportó el escozor y diez días después este príncipe de la Selva murió.

Ahora, años más tarde la Hermosa Sierra Morena es amenazada por el avance de los agricultores itinerantes.

Los ingenieros y los maestros, los clérigos y pueblerinos, los obreros, alcaldes y diputados, cada uno en su cosa, se olvidan de la fauna silvestre que los acompañó durante siglos. Nadie se acuerda de difundir las leyes que nos gobiernan. Es así que los hombres estampan un sello de sangre a su propia existencia y si lo peor sucede, seguirán tiempos de hambruna, pues la Sierra y el Señor se vengarán ante tamaña injusticia, donde ni las aves se escapan de la muerte.

Pamela Daphne de Colcombet (año 2010)

 

* Sierra Morena:  Se ubica en el sector norte de la provincia de Misiones. Posee un recorrido oeste-este, atravesando mayormente el sur del departamento Iguazú, cubriendo también un sector del oeste del departamento General Manuel Belgrano y el extremo nororiental del departamento Eldorado.

Esta sierra es una de las prioridades conservacionistas provinciales. En 1995 Bird Life International le otorgó la categoría de “área clave para las aves amenazadas”.10​ Fue incluida también como una de las AICAs (Áreas importantes para la conservación de las aves) de la Argentina (la AR117) con una superficie de 8000 ha.11

Incluye en la misma al área conocida como “Colonia Lanusse” (el sector ubicado al sur de dicha localidad), la cuenca del Falso Uruguaí y la sierra Morena, siendo esta última la porción que a pesar de haber sufrido algunos obrajeos, conserva aún selvas en saludable estado, especialmente en las zonas de relieve escarpado, habiendo sido propuesta para la implementación de un área protegida desde 1989,12​ bajo la figura legal de “parque provincial”, adjuntándole al mismo un sector al que se le otorgaría la categoría de “reserva de uso múltiple” para que abarque los lotes occidentales que ya han sido intrusados,13​ los que con el alto impacto de la actividad maderera y agrícola han alterado o desmontado amplios sectores selváticos.

El área serrana mayormente está incluida en terrenos privados, propiedad de la empresa Compañía Colonizadora del Norte, mientras que otros sectores del AICA son parte de la propiedad de la firma Alto Paraná S.A (APSA), , como el Lote Guatambú, en el campo Los Palmitos (de 36.000 ha).14

La sierra Morena actúa como un corredor natural para el tránsito de la fauna mayor, comunicando al parque provincial Urugua-í y el valle del arroyo Aguaray Guazú, junto con las reservas situadas hacia el oeste de la región, el parque provincial Esperanza (de 686 ha) y el refugio privado Aguaray-Mí (de 3050 ha).

Entre la abundante fauna de interés destaca buenas poblaciones de yaguareté (Panthera onca australis)15​ y del águila harpía (Harpia harpyja), considerada el ave rapaz más poderosa del mundo, la cual emplea las laderas de la sierra para nidificar.1617

Fuente: Wikipedia

 

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