Propuesta de Vida Silvestre para las elecciones presidenciales 2019

Arroyo Urugua-í. Foto: FVSA.

 

Teniendo en cuenta el contexto electoral y los desafíos socio-económicos y ambientales en el cor­to y largo plazo en Argentina, la Fundación Vida Sivlestre Argentina presenta, en el siguiente texto, algunas ideas para elevar a debate y para la posterior toma de decisiones sobre asuntos cruciales para el presente y futuro del país:

La degradación de los recursos naturales está entre los temas más serios que enfrenta nuestro planeta, pero las metas actuales y las acciones que, en consecuencia, se están aplicando, no están a la altura de esta emergen­cia. Respaldándonos en principios ecológicos, deseamos proponer soluciones, basadas en la protección de la na­turaleza para lograr un desarrollo sustentable, con el fin de achicar las brechas entre producción y conservación y entre desarrollo industrial y generación de productos primarios.

Los recursos naturales permiten, entre otras cosas, que existan sistemas de alimentación y de energía que no sólo proveen productos y servicios a la población, sino que traen aparejados, entre otras dimensiones del desa­rrollo económico, la generación de empleo y tecnología. Sin embargo, debido a la manera en que producimos y consumimos esa energía y esos alimentos, estamos ago­tando la capacidad del planeta para mantener las condi­ciones necesarias para la continuidad de esos recursos naturales.

Precisamos entonces, compromisos de alto nivel político, asociados a metas ambiciosas y bien definidas, así como también un conjunto de acciones creíbles para restaurar la abundancia de la naturaleza a niveles que permitan la prosperidad tanto de la población mundial como de la naturaleza misma, entendiendo que todos so­mos parte de ella. Es necesario instaurar un nuevo Pacto entre la Naturaleza y las personas, a fin de generar un in­cremento en los esfuerzos tendientes a revertir la actual degradación de la biodiversidad en nuestro planeta. Si no se toman estas medidas urgentes, es altamente probable que no se llegue a las metas de conservación y si no se lo­gra revertir esta tendencia será prácticamente imposible lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.

Nuestro país no escapa al contexto global. Diferentes estudios demuestran cómo las consecuencias de la degra­dación de los suelos, producto de la actividad humana, impacta sobre distintas aristas del desarrollo humano. En 2017, Gaitán y otros señalaron que la productividad agrícola sufrió pérdidas calculadas en USD 30 millones asociadas a la reducción de la calidad de suelos por ero­sión hídrica.

La ciencia nos muestra la dura realidad. La pérdida de biodiversidad es evidente y sus consecuencias ya pueden sentirse claramente. A nivel global, estamos demandan­do un 70% más de lo que el planeta puede generar cada año, incurriendo en lo que la ciencia está denominando como la sexta extinción masiva de la biodiversidad. Para revertir esta situación, contamos con una oportunidad crítica entre hoy y el 2020 para poner en marcha las acciones necesarias. En tal sentido, Argentina suscribió al Acuerdo de Paris presentando sus Contribuciones Nacionales Determinadas, las cuales marcan un sendero y un compromiso a nivel internacional. Sin embargo, su implementación todavía es insuficiente.

En este documento, nos centramos en brindar reco­mendaciones para abordar los desafíos de los sistemas energéticos y alimentarios ya que son los que mayor im­pacto generan sobre la provisión de servicios ecosistémi­cos, emisiones de gases de efecto invernadero y pérdida de biodiversidad. Además ofrecemos algunos disparado­res y propuestas breves sobre otros temas relevantes de la agenda ambiental.

En lo relativo al sistema alimentario, nos enfoca­mos en las consecuencias de la deforestación, sin des­conocer que existen otras causas como la degradación de pastizales. Desde Vida Silvestre consideramos que es prioritario frenar la deforestación ilegal y alcanzar, al menos, la reforestación de un millón de hectáreas de bosques nativos hacia 2025, esto acompañado por el de­sarrollo de una actividad agropecuaria sustentable. Para ello creemos necesaria la correcta aplicación de la Ley de Bosques Nativos, haciendo foco en los puntos cruciales como fondeo, definición de actividades económicas per­mitidas en zonas amarillas, control y monitoreo. Si se­guimos al ritmo de los últimos años, durante el próximo mandato presidencial, nuestro país va a perder más de 800.000 hectáreas de bosques nativos, y sus consecuen­cias serán irreversibles.

Como contracara, un estudio recientemente presen­tado por Vida Silvestre, con el apoyo técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), presenta un escenario futuro al 2028, de Aplicación Legal, en el cual, si la Ley de Bosques se cumple de forma estricta, se podrían evitar deforestaciones por 1,81 millones de hectáreas y otros escenarios en los que, si se asumen compromisos superadores por acuerdos públicos y priva­dos de no deforestación o de no conversión, sería posible mantener hasta el 2028 un crecimiento de 2,3 millones de hectáreas de la superficie agrícola y de 1,7 millones de hectáreas de superficie ganadera, sin necesidad de transformar una sola hectárea más de bosques o de otros ecosistemas.

Respecto del sistema energético, sabemos que contribuye tanto a la crisis climática como a la extinción masiva de especies. Por ello, proponemos medidas que promuevan el Uso Racional y Eficiente de la Energía en todos los sectores de consumo y para todas las fuentes de energía, reduciendo, de esta forma, la intensidad ener­gética del país. Por ejemplo, si la Argentina implementa­ra políticas de eficiencia energética, se evitaría generar 6.000 MW, lo que equivale a dos represas hidroeléctricas similares a Yacyretá y a un ahorro en costos de capital de U$S 31.000 millones. Por otro lado, planteamos que la generación de energía debe estar basada fuertemente en fuentes renovables. Proponemos que hacia 2040 la generación eléctrica provenga en un 66% de fuentes re­novables, el 15% de grandes hidroeléctricas, el 3% nuclear y el 16% de fuentes térmicas, estableciendo con clari­dad un camino hacia la reducción de emisiones de GEI.

Asimismo esta planificación debe evitar la destrucción de ríos y grandes superficies de ecosistemas por la construc­ción de mega emprendimientos hidroeléctricos. Por últi­mo, consideramos central la electrificación de todos los sectores de consumo, transporte, residencial, comercial, público e industrial.

Si bien consideramos prioritarios estos dos pun­tos, claramente no son los únicos. Los desafíos de la emergencia ambiental que atraviesa el mundo y en particular la Argentina, no se agotan en los temas cla­ves señalados anteriormente. A continuación expone­mos otros puntos importantes que la agenda política debería abordar con urgencia:

  • Sanción e implementación en 2020 de una Ley de Presupuestos Mínimos de Ordenamiento Ambiental del Territorio (OAT) como medida para hacer frente al cam­bio climático y proteger los servicios ecosistémicos, en línea con la adhesión a los compromisos asumidos a nivel internacional: Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y las Metas de Aichi del Convenio sobre la Diversidad Biológica.
  • Impulsar antes del 2022 una Planificación Espacial Marina en, al menos, un sitio piloto del Mar Argentino que cuente con un plan de gestión integrada con un en­foque de manejo basado en el ecosistema, que permita alcanzar pesquerías sustentables en coexistencia con una red de áreas marinas protegidas.
  • Sancionar e implementar la Ley de Presupuestos Mínimos de Áreas Protegidas en 2020.
  • Establecer el 2025 como fecha de cumplimiento efectivo de las metas de los Planes de Conservación y Uso Sustentable vigentes de Especies Nativas de alcance Provincial o Nacional, con participación activa de la Academia y la Sociedad Civil en su monitoreo y evaluación.
  • Minimizar el descarte en la industria pesquera. Teniendo en cuenta que el descarte está prohibido por la Ley N° 24.922 Régimen Federal de Pesca y que la Unión Europea –destino de cerca del 50% de las exportaciones de la Argentina– también lo prohíbe, consideramos que se debe abordar esta problemática urgentemente.
  • Sancionar Leyes de Presupuestos Mínimos de Gestión Ambiental de Envases, plan de eliminación de la entrega de bolsas plásticas en establecimientos de co­mercio y Ley para la Prohibición de Microplásticos a los fines de disminuir la producción y consumo de materiales plásticos innecesarios o reemplazables por alternativas amigables con el ambiente.
  • Poner en marcha un Plan de Ganadería Sustentable que alcance en 2025 no menos del 15% de los pastizales naturales pampeanos.
  • Sancionar una Ley Nacional de Educación Ambiental que pueda organizar y sistematizar una propuesta pedagógica y didáctica nacional, definiendo consensos básicos pero sosteniendo y encuadrando las especificidades propias de cada jurisdicción.

29 Ago, 2019 - Selva Paranaense

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