Profunda y fértil

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

La tierra colorada, que distingue a Misiones, se caracteriza por su profundidad y fertilidad, gracias a la acumulación de óxidos de hierro y aluminio, destaca el ingeniero agrónomo Domingo Sosa, especialista en el tema, funcionario del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.

En las cerca de 3 millones de hectáreas que tiene la provincia, los suelos se dividen -casi en partes iguales de un millón de hectáreas cada una- en tres tipos: los suelos rojos profundos (se los distingue por tener un color rojo intenso y ubicarse en las áreas de menor pendiente), los suelos pardos (tienen un color más tirando a marrón y se ubican en zonas de pendientes suaves), y finalmente los suelos pedregosos (poco profundos y con abundante presencia de piedras).
Existe un cuarto grupo de suelos conocidos como hidromórficos, y corresponden a zonas de bañados, que ocupan un área marginal.

Proceso
“El suelo misionero proviene de basalto de origen volcánico, hablamos de una erupción que no terminó de salir a la superficie, hay que recordar que son miles de años de formación”, sostuvo Sosa.
Explicó que en su característica básica el suelo contenía calcio, potasio y magnesio (base), todos materiales solubles que se fueron perdiendo por el lavado durante la etapa de formación.
Ese proceso fue muy fuerte, ocasionando la pérdida de la base.
“La roca basáltica se fue descomponiendo hasta transformarse en suelos pocos profundos, dando origen a la roca basáltica alterada o tosca, como se la conoce en Misiones”, indicó el especialista.
“En la evolución, el suelo fue perdiendo materia soluble (base) pero acumulando elementos ácidos, como el hierro, el aluminio y otros componentes relacionados a la acidez, llegando a suelos profundos y fértiles”, afirmó Sosa.
Asimismo, aseguró que es la presencia del hierro y oxígeno la que le da el color rojo al suelo misionero, tan característico del paisaje natural provincial.
En ese sentido, el ingeniero agrónomo ejemplificó que el barro ñaú es la misma tierra colorada en condiciones reducidas, es decir poco oxígeno, y por eso tiene ese color característico gris oscuro.
“Si se le pone al aire, expuesto a más oxígeno, va adquiriendo el color rojo por el hierro oxidado”.
Así, el hierro férrico es aquel que tiene mucha presencia de oxígeno que da el color rojo y el hierro ferroso tiene muy poco oxígeno.
Fuente: Diario El Territorio.

 

Dejanos tu comentario