Nació Capuera, para unir a las personas con la naturaleza

Quedó constituido el Frente Ciudadano Ambiental Capuera, integrado por mujeres y hombres de diferentes edades y ocupaciones, de áreas urbanas y rurales, autoconvocados para propiciar la integración de las personas con la naturaleza en Misiones.

“Capuera” (termino derivado del idioma guaraní que significa “donde viene el monte”) “asume como el tema más urgente en la agenda pública el de la recuperación de bienes naturales y nativos indispensables como el agua, el suelo, el aire, la biodiversidad, y por lo tanto propone el establecimiento de políticas públicas orientadas a profundizar la comunión entre el ciudadano misionero y los bienes comunes naturales”, reza el manifiesto del nuevo movimiento socio ambiental.

“El primer afectado por la destrucción del ambiente es la gente”, reflexionó el dirigente agrario Hugo Sand, en uno de los encuentros que dieron origen al Frente Ciudadano Ambiental. “Nos juntamos porque nos sentimos en un estado de orfandad”, agregó el compañero Claudio Salvador, periodista y escritor, invitando al desafío de reconstruir a partir de la Capuera. “Con la honestidad como bandera y el conocimiento como herramienta”, enfatizó el guardaparque Diego Ciarmiello.

“La construcción natural bioclimática, el reciclado de residuos, la agricultura natural, el uso racional de los recursos, el desarrollo de tecnología para el aprovechamiento de las energías renovables y el respeto por los bienes que la naturaleza nos brinda, forman parte de los valores que sostienen las acciones concretas que se pretende encarar”, explicaron la antropóloga María Rosa Fogeler y el ingeniero Eric Barney.

Sin dudas, “somos fragmentos de algo muy importante: la Selva”, señaló, con un dejo de espiritualidad, el ambientalista Rulo Bregagnolo allí en el Jardín Botánico de Oberá, cuyo anfitrión, el naturalista Rubén Maletti, marcó, sabiamente, que “la naturaleza es biodiversidad, y también los grupos, como el nuestro, tienen que ser biodiversos”, ilustrando la característica de pluralidad de sectores y voces bajo el mismo horizonte: la comunión de las personas con la naturaleza.

Como base de trabajo, el Frente Capuera consensuó un Manifiesto, donde se resumen los principales lineamientos de este movimiento que además de los nombrados, se completa (en sus inicios) con Martín González, de la Reserva Privada Yaguaroundí; Raúl Aramendy, docente y Director de CEMEP-ADIS; Rosana Maletti, educadora ambiental, Jardín Botánico de Oberá; los maestros rurales Alejandra Rosi y Martín Cornell, Escuela 940 Educación para las Primaveras, El soberbio; y Cristina Besold, periodista.

 

Manifiesto

El Frente Ciudadano Ambiental Capuera emerge a partir de una inspiración: el desafío de recuperar y conservar los bienes naturales nativos de la Provincia de Misiones. Dicha convicción asume que el ser humano y la naturaleza no están escindidos sino que, por el contrario, constituyen la misma esencia del territorio que habitan como modo de establecer sus respectivas supervivencias.

Así como la palabra “Capuera”, de origen guaraní, significa “donde el monte volverá con el tiempo”, del mismo modo el Frente Ciudadano Ambiental asume como el tema más urgente en la agenda pública el de la recuperación de bienes naturales y nativos indispensables como el agua, el suelo, el aire, la biodiversidad, y por lo tanto propone el establecimiento de políticas públicas orientadas a profundizar la comunión entre el ciudadano misionero y los bienes comunes naturales.

Si bien los ciudadanos de nuestra provincia están integrados a la naturaleza y eso es una evidencia en nuestra historia cultural, creemos que esa integración puede y debe profundizarse y afianzarse en acciones políticas y económicas que reemplacen a aquellas que únicamente están orientadas a dominar, consumir y destruir los bienes naturales.

Queremos que en Misiones sus habitantes, urbanos o rurales, trabajen con la certidumbre y la esperanza que provean hechos concretos por parte de un Estado presente ​en aspectos básicos como la gestión eficiente de los residuos, suficientes pulmones verdes en las ciudades, bajo impacto sonoro y visual, el cuidado del suelo para garantizar la productividad; la eliminación del uso de venenos para evitar más daños a la salud; el freno a semillas (y plantaciones) transgénicas y exóticas y a las maquinaria que pudieran reemplazar la mano de obra; la garantía del funcionamiento cabal de las instituciones públicas y la aplicación de las normas vigentes; la garantía en el acceso al agua (para consumo y para la producción), a la energía (en tiempo y forma con el menor impacto socio ambiental), y a la plena información pública sobre hechos inherentes; la certeza de la gestión pública para que la distribución y uso de la tierra priorice a los ciudadanos misioneros; queremos chacras económicamente rentables, generadoras de empleo genuino y con familias agrarias fortalecidas.

Confiamos en un turismo respaldado por la biodiversidad y la belleza escénica que brinda la Selva Paranaense, pero observamos escasas medidas por parte del Estado para conservar ese “gran paraguas que es el monte” y, así considerado, se reduce -principalmente- la prosperidad social y económica de los pequeños y medianos emprendimientos privados y cooperativos, que son los motores de la economía doméstica. Avisoramos un cambio en este sentido, donde se conjuguen las defensa del sector turístico junto a la defensa de la naturaleza.

Defendemos la Selva Paranaense porque queremos asegurar la permanencia del pueblo Mbya Guaraní, de su extraordinaria cultura vinculada de manera ancestral a los bienes naturales, que floreció  hace más de dos mil años en una Selva que antes tenía más de un millón de kilómetros cuadrados y que hoy se reduce a pequeñas superficies, hecho que conspira contra su Tekoporã, su manera de ser y de vivir.

Aspiramos a una educación desde la base, la familia, pasando por la educación escolar y hasta la universitaria, inspirada en la identidad de esta región, donde las personas y la naturaleza son intrínsecos. Queremos a hombres y mujeres formados en la defensa de su territorio por su esencia y su rica y dinámica historia. Junto a una educación identitaria, anhelamos la presencia permanente de investigadores, de la ciencia y de instituciones agrarias turísticas y educativas para resguardar los bienes comunes naturales nativos, multiplicarlos y potenciarlos con beneficios directos para los ciudadanos misioneros. “La educación es uno de los factores que más influye en el avance y progreso de personas y sociedades. Además de proveer conocimientos, la educación enriquece la cultura, el espíritu, los valores y todo aquello que nos caracteriza como seres humanos” (Plan Educativo Nacional UNAM).

La Selva Paranaense es la proveedora de todos los bienes comunes naturales. Y Misiones cuenta con la legislación necesaria para asegurar esos servicios esenciales. Una de ellas es la ley de Corredor Verde. Definida como Área Integral de Conservación y Desarrollo Sustentable, esta norma tiene por objetivo producir la unión física de las masas selváticas, preservando la vida silvestre (asegurando la dispersión y reposición natural de la flora y la fauna), atendiendo el desarrollo humano de las personas que viven en el área con la aplicación de medidas amigables con el medio ambiente, y protegiendo las nacientes y altas cuencas de los ríos y arroyos misioneros, que constituyen su rica y vasta hidrografía, manteniendo el paraguas del Acuífero Guaraní. A 17 años de esta vanguardista iniciativa, la realidad indica un sostenido proceso de insularización de la Selva y con eso, la pérdida de los bienes comunes naturales de Misiones. Es una urgencia revertir esta destrucción y creemos que podemos lograrlo uniéndonos bajo la premisa de la integración entre las personas, la recuperación de monte (para lo cual entre otras cosas debemos “dejar crecer la Capuera”) y el uso responsable de los bienes naturales.

Somos Capuera, queremos ser SELVA.

 

Dejanos tu comentario