Más agua, semillas y huertas en aldeas aborígenes

Foto: Julio Stang.
Cinco aldeas del norte de Misiones iniciaron hace dos años el desafío de mejorar la producción de alimentos. Sembraron verduras y hortalizas, mejoraron la distribución del agua y aumentaron la cantidad y variedad de semillas.
Los paisanos del norte Misiones iniciaron, hace dos años, el desafío de mejorar la producción de alimentos y los resultados comienzan a evidenciarse con buenos resultados.
Con la intervención de la Fundación Vida Silvestre Argentina, los paisanos de Alecrín, Pya Guachú, Arroyo Isla, Guavirá Poty y Caramelito trabajaron en el armado de huertas orgánicas, y en mejoras para la distribución y calidad del agua.
“El proyecto contribuyó con importantes logros en nutrición y salud, ofreciendo técnicas, herramientas y acompañamiento profesional para que las comunidades participantes aprendieran a producir una serie de alimentos nuevos y fortalecieran el cultivo de variedades tradicionales cuya producción está en retroceso”, explica Manuel Marcelo Jaramillo, coordinador Programa Selva Paranaense, de la FVSA, en un resumen del trabajo.
Al cabo de dos años, estas acciones han permitido que las más de 80 familias de las comunidades ampliaran su base nutricional, en un contexto crítico de reducción de la disponibilidad de alimentos tradicionales obtenidos por caza y recolección.
La iniciativa se denomina “TATACHINA: contribuir a mejorar la seguridad alimentaria de cinco comunidades mbyá guaraníes acorde a los patrones culturales, zona centro de Misiones, Argentina”. Se realizó con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional y cuenta con el apoyo de otras instituciones como la Universidad Nacional de Misiones, CIVES MUNDI, Araucaria y la Escuela Agrotécnica de Eldorado.
Con este trabajo -dice Jaramillo- “se incrementó la cantidad y la diversidad de cultivos, tanto tradicionales como no tradicionales en las cinco aldeas beneficiarias, lo que permitió garantizar una dieta equilibrada y suficiente, y reducir la dependencia de ayuda alimentaria externa”, y “se aseguró el acceso al agua en calidad y cantidad necesarias para consumo doméstico y riego de cultivos, y se redujo la incidencia de enfermedades asociadas al agua no potable”.
Las obras en detalles
En las cinco aldeas, se diseñaron e implementaron huertas comunitarias de 1030 metros cuadrados en promedio, con cerco perimetral y acceso al agua de riego, y se entregó herramientas e insumos para la producción hortícola. “Se mantuvieron las huertas activas entre los meses de abril – mayo hasta noviembre-diciembre de 2009 y 2010, con descansos en los meses estivales, logrando producir un total de 28 especies y variedades de hortalizas (la mayoría de las mismas novedosas para las comunidades), que se incorporaron a la alimentación cotidiana de las familias”, detalla Jaramillo.
Otra de las acciones fue el desarrollo de tres “Ferias de Intercambio de Semillas”, que constituyeron ámbitos de encuentro con el fin de recuperar, valorizar y compartir semillas (particularmente de variedades de producción tradicional, cuya disponibilidad ha venido disminuyendo progresivamente) y otros materiales vegetales de valor cultural, así como también conocimientos y técnicas de cultivo tradicionales y ancestrales.
Como complemento, se realizaron talleres de nutrición y manejo de alimentos no tradicionales, que incluyó la enseñanza de la preparación y elaboración de platos con productos de huerta.
El uso del agua fue otro de los aspectos abordados, con obras de mejoramiento de sus sistemas de provisión de agua potable, tanto para el consumo doméstico como para el riego de las huertas comunitarias. Se realizaron perforaciones de nuevos pozos en dos de las aldeas, Guavirá Poty y Arroyo Isla, de 99 y 106 metros de profundidad respectivamente y se mejoraron las fuentes naturales de abastecimiento de agua (vertientes permanentes) en las tres comunidades restantes, Caramelito, Pyá Guachú y Alecrín, mediante obras de contención y protección de vertientes. Todos los sistemas fueron equipados con tanques de agua y motores para bombeo del agua a los mismos.
Con la intervención de la Fundación Vida Silvestre Argentina, los paisanos de Alecrín, Pya Guachú, Arroyo Isla, Guavirá Poty y Caramelito trabajaron en el armado de huertas orgánicas, y en mejoras para la distribución y calidad del agua.
“El proyecto contribuyó con importantes logros en nutrición y salud, ofreciendo técnicas, herramientas y acompañamiento profesional para que las comunidades participantes aprendieran a producir una serie de alimentos nuevos y fortalecieran el cultivo de variedades tradicionales cuya producción está en retroceso”, explica Manuel Marcelo Jaramillo, coordinador Programa Selva Paranaense, de la FVSA, en un resumen del trabajo.
Al cabo de dos años, estas acciones han permitido que las más de 80 familias de las comunidades ampliaran su base nutricional, en un contexto crítico de reducción de la disponibilidad de alimentos tradicionales obtenidos por caza y recolección.
La iniciativa se denomina “TATACHINA: contribuir a mejorar la seguridad alimentaria de cinco comunidades mbyá guaraníes acorde a los patrones culturales, zona centro de Misiones, Argentina”. Se realizó con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional y cuenta con el apoyo de otras instituciones como la Universidad Nacional de Misiones, CIVES MUNDI, Araucaria y la Escuela Agrotécnica de Eldorado.
Con este trabajo -dice Jaramillo- “se incrementó la cantidad y la diversidad de cultivos, tanto tradicionales como no tradicionales en las cinco aldeas beneficiarias, lo que permitió garantizar una dieta equilibrada y suficiente, y reducir la dependencia de ayuda alimentaria externa”, y “se aseguró el acceso al agua en calidad y cantidad necesarias para consumo doméstico y riego de cultivos, y se redujo la incidencia de enfermedades asociadas al agua no potable”.
Las obras en detalles
En las cinco aldeas, se diseñaron e implementaron huertas comunitarias de 1030 metros cuadrados en promedio, con cerco perimetral y acceso al agua de riego, y se entregó herramientas e insumos para la producción hortícola. “Se mantuvieron las huertas activas entre los meses de abril – mayo hasta noviembre-diciembre de 2009 y 2010, con descansos en los meses estivales, logrando producir un total de 28 especies y variedades de hortalizas (la mayoría de las mismas novedosas para las comunidades), que se incorporaron a la alimentación cotidiana de las familias”, detalla Jaramillo.
Otra de las acciones fue el desarrollo de tres “Ferias de Intercambio de Semillas”, que constituyeron ámbitos de encuentro con el fin de recuperar, valorizar y compartir semillas (particularmente de variedades de producción tradicional, cuya disponibilidad ha venido disminuyendo progresivamente) y otros materiales vegetales de valor cultural, así como también conocimientos y técnicas de cultivo tradicionales y ancestrales.
Como complemento, se realizaron talleres de nutrición y manejo de alimentos no tradicionales, que incluyó la enseñanza de la preparación y elaboración de platos con productos de huerta.
El uso del agua fue otro de los aspectos abordados, con obras de mejoramiento de sus sistemas de provisión de agua potable, tanto para el consumo doméstico como para el riego de las huertas comunitarias. Se realizaron perforaciones de nuevos pozos en dos de las aldeas, Guavirá Poty y Arroyo Isla, de 99 y 106 metros de profundidad respectivamente y se mejoraron las fuentes naturales de abastecimiento de agua (vertientes permanentes) en las tres comunidades restantes, Caramelito, Pyá Guachú y Alecrín, mediante obras de contención y protección de vertientes. Todos los sistemas fueron equipados con tanques de agua y motores para bombeo del agua a los mismos.
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La sequía / el agua en Misiones / Aniversario Grupo Cuñá Pirú.
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Programa emitido en marzo de 2012 / Radio Nacional Iguazú.
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