“Misiones es la única provincia que se ve desde el espacio y es por su Selva”

 

Así de importante es el monte que queda en pie en esta provincia, o sea: de importancia planetaria. La perspectiva la da el ambientalista Mariano Masariche (*), quien hace pocos días presentó aquí su libro Aves de Iguazú, un trabajo que busca generar conocimiento y defensa de la biodiversidad. ¿Cuánta gente que visita las Cataratas sabe que está en la tierra que conserva lo último que queda de Mata Atlántica?, plantea Masariche en una entrevista que nos invita a reflexionar:

 

– Hay muchos trabajos sobre las aves. ¿Cuál es la característica o singularidad del libro que nos presentas, Aves del Iguazú?

 

Mariano Masariche (M.M.).En rigor no hay tantos trabajos, en realidad sobre las aves de Misiones hay muy pocos y de hace unos años, y no todos pensados para un público amplio. En este sentido nuestro libro tiene dos grandes intenciones. Por un lado que le sirva al observador (y fotógrafo) experimentado o al menos iniciado en el tema, como una guía o catalogo visual de las aves que con las que se puede encontrar en toda la provincia, en especial en la Selva pero también en los campos del sur. El libro es muy completo y tiene la totalidad de las aves, no una selección.

 

Sin querer también hicimos un libro de mucha utilidad en los estados brasileños de Paraná y Santa Catarina, e inclusive Río Grande do Sul, ya que incluye la mayoría de sus aves.

 

Y por otro lado, tanto o más importante que lo anterior, tenemos la esperanza que acerque nueva gente al conocimiento de las aves y de la diversidad de vida silvestre de Misiones. Por eso utilizamos fotos grandes, vistosas, de muy buenos fotógrafos -argentinos la mayoría, pero también brasileros y de otros países- y texto sencillo y lo menos técnico posible. E incluimos un capitulo introductorio sobre la Selva, su historia de conservación y su situación actual. Y también al final presentamos varios de los mamíferos más importantes y conocidos, como el “tigre criollo” o Yaguareté; pero también a unos menos conocidos, como el Zorro Pitoco o “zorro vinagre”, un extraño animal que caza en grupos y del cual no sabemos casi nada y que se vio muy pocas veces en la naturaleza. Creemos que quien no es observador de aves también puede interesarse en el libro, que es lo que más me motiva a mí, como naturalista y conservacionista, a encarar proyectos como estos.

Imagen satelital de Misiones y la Selva que se conserva en su superficie. Material del libro Aves de Iguazú, de Mariano Masariche.

Mariano Masariche, en su reciente visita a Misiones.

Quiere decir que el objetivo del libro va mucho más allá de difundir la avifauna….

M.M. Es conocida aquella frase que dice que solo se defiende lo que se quiere y que solo se quiere lo que conoce. Es muy cierta. Mucha gente, millones al año, visitan las espléndidas Cataratas del Iguazú. Semejante espectáculo natural, uno de los más imponentes del mundo, no necesita mayor presentación. Pero yo, cada vez que alguien me dice: “voy a las Cataratas”, trato de corregirlo y le digo: “vas a la Selva Misionera”. Las Cataratas están rodeadas de Selva y no de cualquier Selva, de una de las amenazadas del planeta. ¿Cuánta gente que visita las Cataratas sabe, por ejemplo, que siglos atrás toda la provincia de Misiones (excepto el sector bien al Sur), casi todo el este y Centro de Paraguay, y todo el Sur y el Este de Brasil, eran un única masa selvática, compacta, tan importante como el Amazonas y casi tan rica en vida animal y vegetal, que llegaba hasta el océano y ocupaba unas 150 millones de hectáreas?.

 

Esa Selva es la llamada Mata Atlántica. Si, aunque parezca extraño, nuestra Selva Misionera tiene mucho que ver con esos morros selváticos que vemos cuando vamos a las playas de Florianópolis o más al norte, a San Pablo, Río de Janeiro o Bahía. ¡Es la misma Selva!…o más bien era la misma Selva.

 

Se calcula que en total queda un 7%, por eso es uno de los ambientes más amenazados del mundo. El sector Sur y más hacia el Oeste de esa enorme Selva, se conoce como Selva Paranaense (porque más o menos se desarrolla con el rio Paraná como eje) o Selva Atlántica Interior. Y ahí estamos nosotros y nuestras Cataratas.

Salto La Bonita. Foto: Mariano Masariche.

Y acá viene lo que yo considero fundamental que se conozca. La Selva Paranaense sobrevive casi exclusivamente en Misiones. Cuando presentamos el libro en Puerto Iguazú se me ocurrió decir que Misiones es la única provincia que “se ve desde lejos y desde muy alto, desde el espacio”. Esto se ve claramente en cualquier imagen satelital de google maps. Los invito a que lo comprueben. La silueta y el interior verde oscuro de la provincia de Misiones se reconoce casi a la perfección desde el espacio, como si fuese un mapa dibujado. Esto se debe a dos razones: porque en Misiones queda selva y porque alrededor casi no queda nada (salvo esa especie de lengua verde oscuro que sale de la provincia por el norte y es el Parque Nacional Do Iguaçu, muy importante pero totalmente rodeado de zonas donde la Selva fue arrasada). Para ponerlo en números, lo que queda en pie de Selva Paranaense en Misiones es un 50% aproximadamente de la cobertura original, mientras que en Brasil es un 3% y en Paraguay un 15%.

Parque Salto Encantado. Foto: Mariano Masariche.

Entonces, volviendo al libro, nuestro objetivo es que la gente se acerque a la Selva, la conozca, la valore y la defienda. Es casi imposible no defenderla cuando sabes lo que significa. Y en este sentido la belleza y variedad de sus aves, las protagonistas de nuestra libro, pueden ser una forma (casi diríamos hasta una excusa) para generar esa empatía.

 

– Durante tu viaje a Misiones, hace pocos días, recorriste algunos lugares y mantuviste contacto con guardaparques y temas que son emblema en la conservación de la naturaleza. Fue casualidad o pensado esas recorridas y contactos? En el caso del Salto Encantado, pudiste conocer el trabajo de la Red Yaguareté (“pisar el mismo suelo que el bicho, emociona”), en Andresito con Aloisio Foletto, y estuviste con Mariano Chudy, en Urugua-í…

 

M.M. Si, así es. El libro lo presentamos con Oscar Iriani y Roberto Guller (los otros coautores) en Iguazú gracias a la colaboración de la gente del COa Yeruva-Yguazu (Club Observadores de Aves) y la Asociación de Guías de Turismo de Iguazú.  Fue muy interesante porque se organizo dentro de unas jornadas de capacitación para los guías, que son los anfitriones de quienes visitan la selva. Pero como dije, el libro pretende ser más que una guía de aves.

 

Luego recorrimos algunas reservas con Roberto Guller. De alguna forma sentí que seguía los pasos de mi gran y querido amigo, y además maestro, Juan Carlos Chebez, que nos dejo hace tiempo. Ese gran conservacionista, para mi el más importante de la historia argentina, nos enseño hace 30 años que la Selva era maravillosa, que estaba en peligro y que debíamos hacer algo, que debíamos proteger los sectores que quedaban en pie de forma urgente y entonces, junto a Luis Rolón, dieron comienzo al sistema de parques provinciales que hoy tiene Misiones, el más importante del país. Pero además es necesario que esos pedazos de Selva estén conectados para que la fauna circule de una punta a la otra. Y para eso pensó el Corredor Verde, 1.500.000 has de territorio que contiene reservas naturales de todo tipo y propiedades privadas, que deberían dedicarse a la producción sustentable y respetuosas con la selva.

Mariano Chudy, un histórico guardaparque del Parque Urugua-í.

Hoy, si existe una esperanza para la Selva Paranaense en el mundo, es gracias a esas reservas naturales, que enfrentan problemas serios. Pero, como te dije antes, este libro pretende ser algo más que una guía de aves. Por eso se lo llevamos en mano a algunos guardaparques provinciales que son de los que luchan, todos los días, en la primera línea de fuego por la Selva y sus “bichos”. Para que los usen en tareas de educación. Así conocimos a Mariano Chudy, un histórico guardaparque del Parque Urugua-í, que nos transmitió su angustia al ver una hembra de “tigre” preñada de dos cachorros, muerta en la ruta provincial 19 pocos meses atrás. A Aloisio Foletto, del Parque Foerster, también gran baqueano y que trabaja con los chicos de las escuelas de la zona de Andresito. Mucho más al sur, Fabio Malosh, guardaparque del hermoso parque Salto Encantado del Valle del Cuña-pirú, y uno de los custodios de los últimos “tigres” que por allí caminan. Es muy notable como en ese pedazo de selva bastante aislado, rodeado de forestaciones y chacras, todavía están presenten casi todo los grandes de la selva. Allí está trabajando la Red Yaguareté, una fundación que monitorea a los tigres con cámaras fotográficas y ensaya métodos para evitar que estos animales ataquen al ganado de las chacras vecinas y así lograr una convivencia pacífica con el hombre. Hasta ahora vienen teniendo éxito. En Salto Encantado pude pisar exactamente el mismo suelo que, días atrás, piso un tigre. Fue emocionante y me generó sensaciones encontradas. Preocupación y tristeza por ver como se arrincona a la Selva, como recibe heridas de todos lados. Que vulnerable resulta. Pero a la vez alegría, todavía está allí el tigre, el Rey de la Selva, el máximo exponente de la fauna misionera, “El bicho” o simplemente “El” como le decían los paisanos.

Roberto Guller, Fabio Malosh y Mariano Masariche.

Sin ser especialista creo que la supervivencia de la Selva y sus bichos depende de tres factores: que no se derribe un metro cuadrado más de Selva y que las reservas naturales sean fortalecidas (muchas veces carecen de los recursos necesarios); que se trate de conectar los manchones que quedan, ya sea regenerando el monte o por medio de tierras productivas (chacras o forestaciones) donde se realicen -en serio y certificadas- practicas sustentables; y que la sociedad, los misioneros en particular y los argentinos en general, conozcamos y queramos la selva y obliguemos a las autoridades a su protección.

 

Sobre las aves..

 

M.M. Como ves, me cuesta mucho hablar de las aves, tengo que hablar primero de la Selva. Pero sobre este punto en especial, Misiones es una provincia privilegiada. En su pequeña superficie tiene casi la mitad de todas las aves que se han registrado en el territorio argentino, unas 500 especies. Podríamos decir, sin exagerar, que es un paraíso para los observadores y fotógrafos de aves de todo el mundo. Algunas aves son fácilmente visibles, pero muchas de ellas requieren meterse en el monte, recorrer las picadas, esperarlas, aprender a distinguir su silueta de reojo en la oscuridad, diferenciar sus voces. Por suerte hay cada vez más lugares en Misiones que ofrecen muy buenas oportunidades para estos encuentros cercanos con las aves. El Parque Nacional Iguazú desde ya y todas las reservas provinciales. Pero además últimamente se fueron sumando reservas privadas en varios lugares de la provincia, que ofrecen alojamiento de buena calidad y guías ornitológicos. Estos sitios cumplen una doble e interesante función: conservan la selva (y algunas veces hay varias, una al lado de la otra, lo que genera un corredor biológico como el que une el Parque Foerster con el Parque Urugua-í en la zona de Andresito) y generan posibilidades de trabajo local.

Ruta 101. Foto: Mariano Masariche.

La variedad de aves misioneras es inmensa. Tenemos desde los coloridos y pequeños bailarines y tangarás, varias especies de picaflores, hermosos tucanes, hasta las enormes águilas copetonas, entre las que se encuentra la majestuosa Harpía, la más poderosa de las águilas del mundo, gran cazadora de casi todos los animales del monte. Estas águilas, en especial la Harpía, están en serio peligro de extinción. Son los tigres del cielo, necesitan mucha y buena selva para subsistir. Cuando se ven estas grandes águilas, significa que la selva que las sustenta goza de buena salud. Por eso es una alegría y una esperanza cuando se produce un avistaje. Hace varios años que no se tenían noticias de la Harpía. Pero una ejemplar fue registrado hace meses en el pequeño y vecino parque Estadual Do Turvo (Brasil). Enfrente, cruzando los Saltos de Moconá del río Uruguay, se encuentran nada menos que las 500.000 has que la Reserva de Biosfera Yabotí, el segundo bloque importante de selva paranaense del mundo, después de las selvas del Iguazú.

Camino en Yabotí. Foto: M. Masariche.

El “tigre” en Salto Encantado y en otras reservas, el “tigre del cielo” en Yabotí…son dos ejemplos grandiosos que nos da la Selva. Ellos nos dicen que a pesar de todo lo que le hicimos, la Selva vive. Depende de cada uno de nosotros que estos soplos de vida no sean los últimos. Estamos a tiempo pero es urgente.

Cristina Besold

(*) Mariano Masariche es impulsor de diversos trabajos ambientales , autor de más libros (entre ellos Nuestros Árboles, en coautoría con el gran naturalista argentino Juan Carlos Chébez) y actualmente es Director de la Revista de Aves Argentinas, entre otras ocupaciones.

Comentarios

  1. monica dice:

    Muchas gracias por el articulo. Alivia ver que pequeños grupos de personas en distintos lugares resisten la depredacion y aportan conocimiento. Hay que conocer para respetar. Y los comuncadores serios hacen su parte en estas redes de proteccion que se tejen.

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