Miriam Samudio: “semillas transgénicas es igual a muerte”

Si de algo saben gran parte de los agricultores siglo XXI en Misiones es cómo se vive en un territorio rodeado de monocultivos de exóticas y de uso de agrotóxicos. Son muchos años de un “desierto verde” que, paquete tecnológico de por medio, nada bueno sembró. Por eso no dudan en rechazar enérgicamente cualquier iniciativa similar, en este caso la plantación de maíz transgénico que el Gobierno de la Nación quieren impulsar aquí.

Miriam Samudio, presidenta de la Cooperativa Agropecuaria Productores Independientes Piray y referente provincial de Unión de Trabajadores de la Tierra.

Miriam Samudio es parte de los cientos trabajadores que asumieron la lucha de recuperar todo lo que se llevó el monocultivo de pino elliottis en el norte misionero: la tierra fértil para agricultura, las vertientes y el agua limpia, la buena salud, el monte que es identidad, y la paz y certidumbre que da cada planta de las más variadas semillas que crecen para alimentarlos. Esta mujer y la organización a la que pertenece, Productores Independientes de Piray (PIP), fueron los primeros en movilizarse tras conocerse el plan de la Secretaria de Agroindustria de la Nación de plantar 250 mil hectáreas de maíz genéticamente modificados.

Para nosotros como organización, como integrante de esta comunidad, como familia, el uso de las semillas transgénicas se resume en la muerte; sabemos que tarde o temprano nos va envenenando, nos va matando y va disminuyendo la vida porque quita toda posibilidad de que la naturaleza se desarrolle normalmente como corresponde”, dijo Samudio. “(El programa de Nación) vienen a reemplazar a nuestras semillas criollas, y a atropellar la naturaleza, la que tanto defendemos y que estamos luchando para recuperar en nuestra zona, recuperar nuestro ambiente y nuestra cultura de sembrar semillas para garantizar alimentos sanos para nuestra comunidad, agregó enfática.

En este 2019 se cumplen doce años de movilizaciones en el lugar donde viven Miriam y sus compañeros, los integrantes de PIP, para frenar el incesante avance del monocultivo de árboles que literalmente los expulsaba de sus tierras. En el 2006 comenzó la lucha para recuperar territorio y para evitar en sus hogares el veneno que usan para combatir las plagas forestales. Los resultados son alentadores: lograron que el Gobierno provincial expropie a la multinacional forestal Arauco (antes Alto Paraná) un total 166 hectáreas (de 600 prometidas) y les ceda para producir frutas, hortalizas, animales, cereales. Actualmente son 80 familias las que de manera colectiva se autoabastecen, comercializan y recuperan Selva, vertientes de agua y suelo.

Para nosotros es fundamental continuar así, porque además de tener nuestra propia comida, notamos que mejoró la salud. Hace algunos años hicimos una encuesta en más de 300 familias y la mayoría, principalmente los que tienen niños, dijeron que sufrían de conjuntivitis, asma, problemas respiratorios, y sus casas estaban a 50 o a 70 metros donde empezaba el mar de pinos, y asociamos esas enfermedades a los agrotóxicos que ahí se usaban; mucha gente tuvo que cambiarse de lugar y hay casos hasta hoy día que tienen complicaciones de salud”, relató la dirigente Samudio.

Los agricultores viven en el kilómetro 18 de la antigua ruta nacional 12, y desde el momento que recibieron las 166 hectáreas, crearon un verdadero oásis en este punto de la provincia. Durante todo el año se multiplican las semillas de maiz, zapallo, porotos, sandías, mandioca y muchos otros alimentos, todo libre de agrotóxicos.

Todo lo que plantamos es de manera agroecológica, no trabajamos con ningún químico, hacemos preparados naturales para la fertilización y para espantar los bichos, armamos cordones naturales alrededor de pinos y eucaliptos y en forma conjunta recuperamos las tierras que estaban tan contaminadas”, recalcó Miriam. “No nos falta el pan de cada día, y vendemos la producción excedente; ahora también estamos viendo de envasar los productos para ir avanzando en formas de comercialización”, agregó. “Todo, defendiendo el medio ambiente, la tiera, el aire y el agua que tomamos”.

Tierra es igual a alimentos. Juntos la defenderemos”, dice uno de los carteles de PIP, que se afianza no sólo en el territorio propio sino a nivel provincial y nacional al formalizar alianza con la Unión de Trabajadores de la Tierra Provincial (donde están pequeños productores de Delicia, Santiago de Liniers y las comunidades Ysyry y Aguay Poty) y la Unión de Trabajadores de la Tierra Nacional. Apoyan los “verdurazos” y “feriazos” que se realizan en distintas capitales del país y en marzo podría concretarse en Posadas, para visibilizar su descontento con la gestión de gobierno de Mauricio Macri.

4 Feb, 2019 - Alimentación

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