Mi recuerdo y homenaje a Juan Carlos Chébez
La verdad que me dolió mucho saber que Juan Carlos Chébez había fallecido en la ciudad de Buenos Aires. Y ese mismo dolor lo sentí cuando hace unos cuantos años habían muerto don Alberto Roth (en Santo Pipó) y Luis Honorio Rolón (en Puerto Iguazú) ya que con ellos desde la década de los '80 habíamos anudado una gran amistad y unidad en la defensa del medio ambiente de Misiones.
Por Alberto Mónaca / Periodista.
Transcurría 1980 cuando de improviso apareció en Puerto Iguazú Juan Carlos Chébez al frente de un reducido grupo de jóvenes ecologistas, entre ellos, un hijo de Landriscina. Venían a investigar la suerte de animales condenados a la extinción, entre otros, el “perro vinagre” y el “pato serrucho”, ante el anuncio de que la dictadura militar iba a construir una represa hidroeléctrica sobre el arroyo Urugua-í. el grupo traía un montón de maletas, carpas y valijas que ponía en evidencia la decisión y la voluntad de penetrar por muchos días el monte misionero en la búsqueda de la rica fauna en ese lugar y tratar de impedir su extinción. Enterados que con Luis Honorio Rolón habíamos constituido el Movimiento Misionero Trinchera Mbororé y que, junto a don Alberto Roth, la Asociación Misioneros Ecologistas (AME), nos visitaron para pedirnos asesoramiento y al mismo tiempo lograr un espacio en el histórico Hotel Cataratas que había sido inaugurado el 25 de Mayo de 1922.
Desde entonces Juan Carlos Chébez se prodigó activamente en la defensa del medio ambiente de Misiones, habiendo sido un gran asesor de Rolón cuando este inolvidable misionero había sido subsecretario de Ecología de la Provincia y tiempo después para cumplir funciones en la intendencia del Parque Nacional Iguazú. En los años que residió en Misiones, particularmente en Puerto Iguazú, Chébez exploró virtualmente todo el territorio misionero para sugerir la creación de numerosas reservas entre las que se destaca el Parque Provincial Urugua-í, de 87.000 hectáreas, sobre la ruta 19, próximo a la ruta nacional 101 y que se integra al Norte con el Parque Nacional Iguazú.
Este logro fue como una suerte de compensación por los daños originados por la presa hidroeléctrica pero que, no obstante esa enorme superficie, puede afirmarse que ya no existen en torno al arroyo Urugua-í, ni el “perro vinagre” y ni el “pato serrucho”, sobrenombres que en forma de burla nos impusieron en esa época a Rolón y a mi quienes estaban a favor de la presa hidroeléctrica.
‘El arroyo Urugua-í contaba con dos grandes y hermosos saltos de agua y un bosque espléndido que era codicia de obrajeros deshonestos, como aconteció en 1972/73 cuando vino a pedirme que lo acompañe a ese lugar el abogado Roberto Guevara de la Serna, el hermano del Ché, para comprobar que estaban robando árboles de ley propiedad de 9.000 hectáreas de Pérez de Vila y que llevé como experto al recordado Arlindo Junges.
‘Con la muerte de Juan Carlos Chébez, con apenas 49 años de edad, Misiones, al igual que con ese extraordinario naturalista Andrés Giai, que falleció en Puerto Esperanza y que también había venido a explorar el Urugua-í a partir de 1946 en la búsqueda del famoso “pato serrucho”, pierde a otro extraordinario defensor de la naturaleza misionera y que, ambos, merecen ser distinguidos y perdurar en el tiempo para admiración y ejemplo de las futuras generaciones.
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En Peligro de Extinción
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La sequía / el agua en Misiones / Aniversario Grupo Cuñá Pirú.
Entrevistas a Favio Cabello (especialista en Cambio Climático) / Juan Martínez Duarte (Unam).
Programa emitido en marzo de 2012 / Radio Nacional Iguazú.



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