Los últimos trabajos y deseos de Juan Carlos Chébez

Coca Rolón, Juan Carlos Chébez y Bárbara Gasparri.
El Paranaense (E P) - ¿Cómo describirías a Juan Carlos?
Bárbara Gasparri (B. G. ) - Esta es la pregunta más difícil, para mí era el mejor compañero de vida. Pasábamos las 24 horas del día juntos ya sea en casa, en el trabajo, en los viajes y en este último tiempo, en las internaciones pues yo estaba todo el tiempo con él. Sentíamos la necesidad de estar juntos todo el tiempo y nos llevábamos muy, muy bien y por eso teníamos un montón de proyectos en común que ahora quedaron truncos.
En otro aspecto, puedo decirte que era un genio, pero soy la mujer. Solo se que pasarán décadas hasta que alguien pueda realizar cambios tan profundos o alcanzar logros tan importantes en tan poco tiempo de vida o en una vida entera.
EP – ¿Cómo evalúas la presencia de Juan Carlos en tu vida?
B. G. - Lo concocí en la Fundación Azara cuando fui a ofrecerme como voluntaria del grupo especies en peligro y áreas protegidas (yo estaba estudiando en ese momento) y después de dos o tres años de trabajo, comenzamos a salir y nunca más nos separamos. Estuvimos conviviendo cuatro años y medio. Los años que estuve con él fueron los mejores de mi vida y ahora me duele mucho no tenerlo.
EP – ¿Cómo era la rutina de Juan Carlos?
B. G. – Vivíamos en Béccar, en una linda casa que compramos en diciembre de 2009 para estar más cómodos y poder tener accesible su biblioteca de miles de ejemplares. Anteriormente vivíamos en un departamento en Martínez pero era muy pequeño. Cuando no estaba enfermo, nos levantábamos temprano e íbamos a trabajar a la Municipalidad de San Isidro, en la Dirección de Ecología y Conservación de la Biodiversidad, donde logró ampliar la reserva Ribera Norte que el había creado a principios de la década del ´80, creó el Sistema Municipal de Áreas Protegidas, estableció la figura de Paisaje Protegido y Monumento Natural Municipal, entre otros. Cuando llegábamos a casa seguíamos con otros temas ya sea algún libro, Nótulas Faunísticas, algún prólogo que alguien le pedía, respondíamos algunas consultas, hablaba por teléfono con pocos amigos pero verdaderos, grababa algunos programas de televisión o atendía entrevistas telefónicas, una o dos veces por semana íbamos al cine (cosa que ahora me cuesta mucho hacer sin él), salíamos a pasear a alguna reserva cercana o nos reuníamos con algunos amigos.
EP – ¿Cuál era el momento del día que más le gustaba?
B. G. - Le gustaba mucho la noche porque ese era el momento en que su mente se aclaraba y era mucho más creativo. Muchas cosas las resolvía bien tarde a la noche.
EP – ¿A qué dedicaba sus horas libres?
B. G. - A salvar los ambientes y especies en peligro de la Argentina. No había tiempo que perder y ahora entiendo por qué.
EP – ¿Había algún tema que lo dejaba triste o enojado y que evitara tocar?
B. G. - El nunca evitó hablar de ningún tema, lo que si se enojaba o ponía triste por cosas que el consideraba injustas para con él o para con los demás. El consideraba que lo tenían olvidado y que no aprovechaban toda su capacidad para hacer gestiones para conservar ambientes naturales de la Argentina. El no formaba parte de ningún partido político, pero cuando trabajaste en la gestión de alguien, no podés trabajar en la gestión del opositor aunque seas el mejor en tu trabajo. Así es este país y es muy triste.
EP – ¿Cuándo hablaba de Misiones, qué tema o aspectos eran los que más destacaba?
B. G. - Le dolía mucho la falta de implementación del Corredor Verde y la falta de consulta por parte de la provincia a él que con todo gusto les hubiera dado ideas para lograrlo a cambio de nada, que Campo San Juan todavía no haya sido declarado Parque Provincial (elegido como reserva compensatoria de Yacyretá), la falta de protección de la “pampita” de Teyú Cuaré, las obras que se están desarrollando en algunos parques provinciales y que no estaban previstas en los respectivos Planes de Manejo y por lo tanto están prohibidas, la preocupación por las nuevas represas, la falta de avances importantes en materia ecológica en la provincia, entre otros.
Parte de su corazoncito estaba en Misiones y por eso le dedicaron un ratón misionero (Abrawayaomys chebezi) por sus aportes en la conservación de la selva.
EP – ¿Recordás con precisión de qué año a qué año estuvo él en Misiones?
B. G. - Visitó Misiones por primera vez, si mal no recuerdo en 1980 y fue a conocer Urugua-í, luego en 1983 recorrió muchos lugares de la provincia y conoció a (Luis Honorio) Rolón con el cual se siguió carteando. En 1987 Rolón le pide que sea su asesor en el Ministerio de Ecología y se queda allí hasta 1989 yendo y viniendo de Buenos Aires a Posadas ya que seguía teniendo funciones en la Fundación Vida Silvestre Argentina. Luego en 1994 gana el cargo por concurso para inaugurar la Delegación Regional Noreste de Parques Nacionales hasta el año 2002, haciéndose cargo de todos los parques de Misiones, Corrientes, Formosa y Chaco y además asesorando a la provincia ad honorem. Allí se establece en Puerto Iguazú.
EP – ¿Cuáles eran los trabajos ligados a la conservación que estaba realizando?
B. G. - Muchos. Estaba a cargo de la revista científica Nótulas Faunísticas, está pronto a salir un libro llamado “Misiones/Árboles” de la editorial Golden Universe con Ariel Soria, Silvina Fabri y Christian González, tiene un libro en prensa sobre “Mamíferos de Patagonia y sur de Chile” con Ulyses Pardiñas y Pablo Teta de la editorial Vazquez Mazzini, estaba terminando un libro con Gabriel Rodríguez sobre la fauna introducida en la Argentina llamado “Fauna Gringa” (que me encargaré de terminar con su coautor), un libro sobre los carnívoros sudamericanos con Norberto Nigro, un libro con Carlos Montefusco, y muchos más porque siempre se le ocurría alguna otra cosa.
EP – Hace muy pocos días, Juan Carlos recibió Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires.
B. G. - La semana anterior a fallecer recibió una carta de la Universidad de Buenos Aires que lo declaraba Profesor Honorario de la Universidad de Buenos Aires. El título de doctorado ya estaba iniciado pero demora un tiempo más. Era uno de los sueños de su vida el ser reconocido por su labor en alguna universidad y cuando fue la Universidad de Buenos Aires, se sorprendió gratamente.
EP – ¿Es cierto que estuvo trabajando hasta el jueves a la noche, tres días antes de partir?
B. G. - Sí, es verdad, estuvimos terminando algunas Nótulas Faunísticas que están a punto de salir.
EP – ¿Él estaba consciente que iba a morir?
B. G. - El no lo sabía, yo lo preservé de las últimas charlas con los médicos y enfermeras. Pedí por favor no le dijeran nada porque era una persona muy sensible y saber eso lo destruiría. Así que le puse el cuerpo yo a esa situación y la cabeza que tenía que estar muy atenta para que nada se me escapara de las manos y todo se me derrumbara. El obviamente sabía lo que tenía y lo sentía, pero no quise que nadie le quitara la esperanza diciéndole que era terminal (aunque todos los somos tarde o temprano) porque el tenía todas las ganas de seguir viviendo y hasta me respondió unas preguntas sencillas la mañana en que falleció. A la tarde, se descompensó, así que lo abracé fuerte, le dije todo lo que lo quería, y se me fue en los brazos, creo que en paz.
El dejó escritas las cosas que quería por si llegaba a complicarse la cosa, pero como una tarea que le habían encargado en la Fundación Salud donde hicimos un curso de apoyo a enfermos con cáncer. Allí nos recomendaron varias cosas que nos ayudaron mucho este último tiempo y escribir los deseos era una de esas tareas.
EP – ¿Es posible saber si es cierto que él te pidió que termines algunos trabajos, y si es así, cuáles son?
B. G. - Él confiaba en que yo cuidaría su biblioteca y que terminaría sus trabajos y es eso en parte lo que me mantiene de pie, el poder seguir haciendo cosas por él. Así que seguiremos con Nótulas Faunísticas, terminaremos Fauna Gringa, seguiremos con la página web www.losquesevan.com, sigo trabajando en la Municipalidad de San Isidro, tiene varios papers en prensa con descubrimientos muy importantes que en breve conocerán, y seguiremos trabajando con algunos amigos para ayudar a conservar la naturaleza argentina.
EP - Hay un deseo suyo que te encargó cumplir, y que tiene que ver con Misiones…
Por eso les pido a los misioneros que nunca dejen de luchar por la selva que los rodea porque mientras ande el yaguareté o la harpía por ahí, el va estar con ustedes. Hay mucho por hacer, no bajen los brazos, háganlo por ustedes, por los bichos y por él.
Por último, decirles que lo tienen al ingeniero Luis Rey ahí para ayudarlos y darle continuidad a lo que Juan Carlos comenzó y que por sobre todas las cosas, es una excelente persona.
Cristina Besold
portaldelaselva@yahoo.com.ar
Entrevista realizada el domingo 29 de mayo de 2011.
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