Los guardaparques y la Selva, reflejos de una misma gestión

La situación de los guardarparques es, sin lugar a dudas, el reflejo de la situación de las áreas naturales protegidas de Misiones. El diagnóstico es preocupante. Hace meses, años, que las mujeres y hombres asignados a la defensa de los bienes naturales enfrentan todo tipo de carencias, y en respuesta el Ministerio de Ecología deja notar, una y otra vez, que hace todo menos cumplir su rol.

Las necesidades de estos trabajadores son de todo tipo: indumentaria en tiempo y forma, infraestructura para desarrollar sus tareas (servicios básicos como agua y energía en algunos lugares; vehículos, radios, teléfonos), marco legal acorde para desempeñarse y mejoras salariales.

Lejos del monte y de sus hogares, esta semana protagonizaron una nueva manifestación con la esperanza de ver los cambios que necesitan. La modalidad de protesta fue un acampe -lunes y martes- frente a la sede de Ecología, en pleno centro de la ciudad de Posadas, y la venta de empanadas para juntar dinero para tres de sus compañeros a quienes no se les ha pagado parte de su salario, el que corresponde en concepto de guardias. Fueron jornadas donde cada charla revelaba una radiografía de la Selva, y donde se reportaron valiosos apoyos: vecinos, Soledad Balán, directora General de TECHO en Misiones;  referentes del Frente Ciudadano Ambiental Capuera y de la ong Defensores de la Selva; el músico y compositor Joselo Schuap y profesionales del ambiente, entre ellos la bióloga Paula Bertolini; el joven dirigente Esteban Perié, del Partido Solidario; Isaac Lenguaza, presidente del Partido Agrario y Social; el diputado provincial Germán Bordón, de la Unión Cívica Radical; integrantes del Frente Podemos; los dirigentes Cesar Fariña, del Consejo Directivo de Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) Misiones y la docente Mónica Gurina, de Instrumento Electoral por la Unidad Popular; e integrantes de la Central de Trabajadores Argentinos Misiones (CTA).

Camaradería. Lunes y martes, centro de la ciudad de Posadas, venta de empanadas para pagar el sueldo guardaparques.

Los trabajadores hicieron uso de los días franco para protestar en la capital misionera y juntar dinero para compensar a sus pares que enfrentan serias dificultades, económicas y emocionales.  “Hoy estoy desesperado… son tres meses que cobro cero pesos, y tengo deuda con un Banco por las tarjetas de crédito y prestamos que este mismo sistema (de trabajo) nos hace recurrir… porque en un momento de desesperación, ¿qué haces? Vas a Banco y sacas un préstamo y te endeudas”, contó el guardaparque Rolando Peña, quien custodia las áreas protegidas desde hace 22 años. “Estaba en el Parque La Araucaria, en San Pedro, y en diciembre me trasladan al Parque Piñalito… hasta ahí todo bien, pero en febrero, sin consultarme, deciden que vaya al Caa Yarí y como queda muy lejos de mi casa, pedí para no ir y sin respuesta, presenté un recurso de amparo. Me quedé en Piñalito. Después de esto, no me pagaron más el sueldo, la parte que corresponde a guardias”, explicó. “Me descuentan 7 mil pesos por mes… eso cobramos en negro…”, agregó, al tiempo que resumió que la situación desencadenó problemas emocionales y familiares.

Peña no cobra lo que le corresponde en concepto de guardias desde hace tres meses. “Estoy cumpliendo el servicio… el coordinador de zona, que se llama Onesimo Olivera, dice que yo no acepte la resolución de traslado a Caa Yarí, entonces él está pasando la planilla –donde se certifican horas de trabajo- en blanco, o sea sin mi nombre,  pero tiene conciencia de que estoy prestando servicio; es más, el jefe de Parques Abel Herber en un momento certificó mi trabajo y este coordinador le ha roto la planilla”, denunció. Recordó que algunos lugares son inhóspitos y difíciles para trabajar, “sin medios de movilidad, sin comunicación, sin luz, sin agua, sin baño, sin energía, sin señal de teléfono”.

El músico regional Joselo Schuap se acercó, con guitarra en mano, en apoyo a los guardaparques.

Miguel “Yaguareté” Giménez, otro de los guardaparques afectados, no duda en afirmar que se enfrentan a una persecución. Y grafica: “Están sacando mi plata y la plata de la boca de mis hijos; tengo cinco hijos menores de edad y con lo que me están sacando, la plata no me alcanza para nada”.

“Yaguareté”, como lo llaman cariñosamente sus compañeros, se desempeñaba hasta hace poco en el Parque Provincial Profundidad, donde se opuso a algunas acciones, como el cobro de entrada al lugar, cuando ello no está regulado, hecho que desencadenó enfrentamiento y razón por la cual la Policía lo llevó preso. Sobre el hecho, recuerda:  “Hasta me metieron preso por decir verdades, y ni así me callaron… no estoy de acuerdo con cosas deshonestas como pedir propina en un Parque donde la entrada es libre y gratuita, apoyado esto por jefes inmediatos, y cuando ellos amenazaron a mis compañeros que si me hacían caso, los iban a trasladar, y esas personas están trabajando a 300 metros de su casa… eso constituye un deterioro en la idoneidad de esas personas… decían que el dinero era para el lugar, pero nunca mejoraron nada… Tuve diferencia de palabra con algunos colegas y los jefes, y un día a las 10,15 de la noche, cuando estaba durmiendo, me llevaron como si fuera un delincuente. Eso fue en marzo… me sacaron del Parque…”.  Actualmente, el trabajador está con licencia médica. “No me pagan las guardias hace dos años… Donde voy, encuentro necesidad, cada vez que hablo me acusan de loco, hasta me acusaron de alcohólico, cosa que hice todos los tratamiento y los médicos no encontraron nada…”, señaló.

Lejos de bajar los brazos, el guardaparque redobla la apuesta en defensa de los bienes naturales. “Esto me hace acordar a los jardines de mi familia… es una lucha constante para mantener la belleza de las flores. Cuidar, abonar y combatir a las hormigas, que en este caso las hormigas son los encargados del Ministerio de Ecología, que es de todos…  Que es el Ministerio de la vida.. Nuestra lucha va a ser permanente y eterna, como lo hizo  nuestro Segismundo Welcz, quién hasta el ultimo día de aliento estuvo luchando en defensa de los Parques”, dijo.

“Yaguareté” ingresó como guardaparque en el año 1993. “Llegué de la mano de Segismundo Welcz. En marzo de ese año conocí el Parque Urugua-í y la Reserva  Esmeralda, entré a la Selva y vi ese mar de árboles que me inundó, me enamore de inmediato.  Mi primer colega fue Jacinto Sosa, en Esmeralda, donde ingresé el 10 de mayo1993…  era una tapera, no había nada… el 25 de mayo se izo por primera vez el pabellón nacional… estaban Segismundo Welcz, Leo Florentín, Jacinto Sosa y yo… cara de coatí, gurí nuevo, y enamorado eternamente”, recordó, entusiasta, aquellos primeros pasos.

Los testimonios, que se suman a muchos más, no dejan dudas: guardaparques y áreas protegidas, lejos de afianzarse y fortalecerse, día a día suman carencias. Y para ambos casos, un organismo responsable: el Ministerio de Ecología. Para muestra basta un botón, dice el refrán. Recurriendo a la memoria reciente, podemos citar como ejemplos la decisión del organismo público de impulsar una obra prohibida por las leyes vigentes (el camino por dentro del Parque Moconá, Ley de Presupuestos Mínimos para la Protección Ambiental de los Bosques Nativos), y el desmonte en más de 200 hectáreas en pleno Corredor Verde en el departamento Manuel Belgrano, desmonte que no se habría frenado aún después de hacerse público a través de los medios de comunicación.

 

 

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