Los Carayá, nuevamente ante el riesgo de fiebre amarilla en Misiones

Hay personas enfermas y se encontraron monos Carayá muertos (indicadores de la enfermedad) en el cercano Estado de Paraná, Brasil, y aunque no hay indicios del desplazamiento del virus hacia la frontera argentina, se advierte la necesidad de vacunarse y de cuidar a los primates que viven en la Selva Misionera.

Los monos Carayá (Rojos y Negros) habitan la Selva Paranaense y su mortandad es el primer indicador de la presencia del virus de la fiebre amarilla (transmitido por el mosquito aedes aegypti), por lo cual debe conservarse la especie, que cumple esa función y otras de vital importancia en el equilibrio ambiental.

Hasta el momento no se ha registrado la muerte de estos animales en Misiones, indicó la bióloga Ilaria Agostini, responsable del proyecto “Carayá Rojo” del Centro de Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico, con sede en Puerto Iguazú y trabajo de campo en distintos puntos de la provincia.

“Ahora nos ocupamos de monitorear la zona centro, donde habitan los Carayá Rojos y Negros, y en Piñalito (San Pedro) donde hay una población de monos más numerosa”, explicó la profesional. “La verdad es que no sabemos cuándo llegará el virus de la fiebre amarilla a Misiones, pero sí sabemos que el brote en Brasil va avanzando hacia el sur y hay posibilidades ciertas de que llegue a nuestro país”, alertó. “Por eso, es muy importante monitorear a los carayá porque es la manera de saber si está el virus o no. Por suerte, hasta ahora, no tenemos malas noticias, los monos siguen estando, tanto en Misiones como Corrientes”, concluyó.

Es importante vacunarse. “Estamos muy atentos y en alerta, por el momento los casos se mantuvieron en la zona marítima, no se trasladaron hacia el centro del Estado de Paraná”, dijo el director de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, Jorge Abel Gutiérrez. “Seguimos vacunando contra la fiebre amarilla y nos está yendo muy bien”, aseguró. Hasta ayer funcionaban puestos de vacunación en centros fronterizos. “Tomamos la decisión de levantarlos debido a la disminución del flujo de personas tras la finalización de las vacaciones”, expresó el ministro Walter Villaba.

Agostini monitorea la población de los primates en Misiones desde hace diez años. Asegura que actualmente “no hay una densidad poblacional alta de estos monos, que casi se extinguieron luego del brote de fiebre amarilla de 2008”. Recordó que los fondos disponibles para trabajar (enviados por el Gobierno de la Nación) permitirá continuar hasta los meses de abril o mayo.

Es sumamente necesario cuidar a “los Carayás”, y ante los casos de fiebre amarilla que se vienen manifestando hace varios años, cabe consignar que en Misiones no se ha anunciado ni implementado ni una política ambiental pública nueva para cuidar a la especie, y debe sumarse como riesgos las modificaciones al ecosistema y el cambio climático que crean condiciones favorables para la presencia de mosquitos vectores, lo que facilita la circulación del virus en áreas silvestres y su propagación.

En Misiones los últimos casos de personas con fiebre amarilla se notificaron en el 2008, cuando dos personas fallecieron a causa de la enfermedad en San Pedro, donde también murieron cientos de monos. Entonces, el virus incluso llegó hasta la zona sur de la provincia, aunque sin afectar a la población.

 

 

 

 

7 Mar, 2019 - Fauna

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