Los Carayá de Misiones otra vez vulnerables ante la fiebre amarilla que crece en Brasil

Carayá Rojo, foto tomada por el guardaparque Carlos Ferreyra en Cruce Caballero, San Pedro, en noviembre de 2017.

En momentos que se conocen nuevos casos de fiebre amarilla en el vecino país de Brasil, en la provincia de Misiones compartimos la buena noticia de un reciente avistaje del Carayá Rojo, la especie de mono indicadora de la presencia de la enfermedad, y el apoyo que recibió la investigadora Ilaria Agostini para dar continuidad al trabajo de conservación de estos animales en la Selva Paranaense. Sin embargo, la población de estos primates es sumamente delicada. Ya en enero de 2017 se advertía que un eventual brote de fiebre amarilla podría extinguirlos, y desde entonces su situación no ha variado, destacando que ni el mismo Ministerio de Ecología ha anunciado alguna medida adicional para evitar esta posibilidad.

Los últimos datos sobre la especie Alouatta Carayá son preocupantes, especialmente el Rojo: su población está reducida y empobrecida genéticamente, y sólo es posible revertir este cuadro si se profundiza y amplia la conservación, lo que implica necesariamente contar con Selva en “cantidad y buen estado de salud” .

Los Carayá Rojo y Negro cumplen, como los demás animales y vegetales, funciones vitales para mantener el equilibrio ambiental, pero son por excelencia los indicadores de la presencia de la fiebre amarilla. “De todas estas especies, estos monos son los mas vulnerables. Al ser contagiados con el virus por un mosquito se enferman y al cabo de pocos días se mueren… al ser tan sensible al virus es considerado un ‘centinela epidemiológico’, porque la muerte de un elevado número de individuos alerta de manera temprana sobre la presencia de la enfermedad en un área. Si no hay mas carayá, no tenemos más centinelas y la llegada del virus nos encontraría más desprevenidos, sin posibilidad de activar campañas de vacunación con tiempo, por ejemplo, y así evitar la muerte de muchas personas”, explicó oportunamente Ilaria Agostini.

En el presente enero de 2018, en Brasil ya se confirmaron 23 muertes de personas por causa de la fiebre amarilla, siendo la más afectada por la enfermedad la ciudad de San Pablo, aunque también se registraron positivos en los estados de Río de Janeiro y Bahía. En la misma línea se informa sobre la muerte de 67 monos Carya en el Huerto Forestal en la mayor urbe brasileña, siendo el primer caso notificado en octubre del año pasado.

Ante casos de fiebre amarilla que se vienen manifestando hace varios años, cabe consignar que en Misiones no se ha anunciado ni implementado ni una política ambiental pública nueva para cuidar a la especia, y debe sumarse como riesgos las modificaciones al ecosistema y el cambio climático que crean condiciones favorables para la presencia de mosquitos vectores, lo que facilita la circulación del virus en áreas silvestres y su propagación.

Población de Misiones, delicada

La investigadora, asistente del Conicet que trabaja en el Instituto de Biología Subtropical (IBS) sede Iguazú (Conicet-Unam) y en la Asociación Civil Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico (Ceiba), publicó en su facebook en noviembre del año pasado, hace apenas dos meses, la buena noticia de un “nuevo avistaje de Carayá Rojo en Cruce Caballero! Inmensa alegría!”, en San Pedro, Misiones. Sin embargo, resulta urgente afianzar medidas de conservación. “En los últimos nueve años se han llevado a cabo al menos tres relevamientos de las poblaciones de Carayá en Misiones. A pesar de que en la actualidad es imposible arrojar un número exacto que indique el tamaño de las poblaciones remanente, sabemos que son muy escasas”, contó.

Si existiera un brote de fiebre amarilla muy fuerte, hasta podríamos esperarnos la total extinción de la especie más amenazada, que es el Carayá (o aullador) rojo. Esta especie siempre ha sido presente en densidades muy bajas en Misiones, que es la única provincia de Argentina donde se encuentra. Con los brotes de 2008-2009, la pequeña población de Carayá rojo ha sido diezmada y su recuperación ha sido lenta”, profundizó la experta.

Ilaria Agostini y Yamil Di Blanco recibirán fondos para desarrollar proyectos de protección al mono aullador, en Misiones, y al tatú carrera, en Chaco.

Agostini, en conjunto con otros investigadores del Instituto Nacional de Medicina Tropical (Inmet) y del Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas (Inevh) encabeza un monitoreo del virus de la fiebre amarilla y otros arbovirus afines en mosquitos capturados en zonas habitadas por monos Carayá, y coordina el Proyecto Carayá Rojo, que apunta a desarrollar una estrategia de conservación de este primate.

Es una de las ganadoras de la octava edición del Fondo para la Conservación Ambiental (FOCA), del Banco Galicia y Fundacion Williams, por lo cual recibirá dinero para concretar el trabajo denominado “Usando nuevas tecnologías para evaluar el estado poblacional del primate más amenazado de Argentina: el mono aullador rojo (Alouatta guariba clamitans)” .

El objetivo principal del proyecto es testear nuevos métodos para monitorear al mono aullador, una especie que en Argentina se encuentra en peligro crítico de extinción y sólo está presente en Misiones en muy bajas densidades, ya que fue diezmada en 2008 por un brote de fiebre amarilla y tiene dificultad para recuperarse”, señaló Agostini. Las metodologías a probar incluyen cámaras trampas, grabadores de sonido y drones, además de una red de monitoreo participativo con colaboradores en áreas protegidas.

Los resultados del estudio permitirán seleccionar el método o el set de métodos más eficientes para ser utilizados en un programa de monitoreo a mediano-largo plazo. Eso a su vez permitirá una vigilancia continua sobre la posibilidad de brotes de fiebre amarilla en la región”, resaltó Agostini, abriendo una nueva ventana para conservar a la especie.

14 Ene, 2018 - Fauna

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