Un plan alternativo al teleférico en Salto Encantado

El Salto Encantado, en Aristóbulo del Valle.

En un documento enviado al Gobierno, el grupo Cuña Pirú detalla el impacto negativo de la obra y propone en reemplazo definir una política de desarrollo turístico que promueva el recurso por su belleza natural y con mejores servicios. También, un ascensor.


El grupo ecologista Cuñá Pirú envió al Gobierno de Misiones un documento en el que se detallan los daños que provocaría la obra del teleférico en el Salto Encantado, en Aristóbulo del Valle, y donde se propone un plan alternativo para revalorizar el recurso natural como atractivo turístico.

El documento se denomina “Posición respecto a la posible instalación del Teleférico en el Parque Provincial Salto Encantado del Valle del Cuña Pirú”, y fue entregado al gobernador Maurice Closs, al entonces ministro de Ecología y RNR, Horacio Blodek y al Subsecretario de Desarrollo Estratégico, arquitecto Sergio Dobruzscin. Lleva la firma del presidente del Grupo Ecologista Cuñá Pirú, Eliseo Brambilla, y de su secretario, Orlando Bregagnolo.

Aquí el texto completo:  

Posición respecto a posible instalación Teleférico en Parque Provincial Salto Encantado del Valle del Cuña Pirú

Las declaraciones oficiales sobre instalación de un teleférico en el Área de uso público del Parque Provincial Salto Encantado del Valle del Cuña Pirú, genera un debate imprescindible a la hora de tomar decisiones, más tratándose de una obra que desde el punto de vista ambiental altera el entorno natural, siendo éste el que lo hace atractivo.

Plausible y valorable la iniciativa del gobierno provincial de mejorar la infraestructura, de hacer las inversiones necesarias para incentivar la apuesta turística y lograr el posicionamiento del Salto Encantado posiblemente a niveles desde hace mucho tiempo anhelado por aristobuleños y muchos misioneros, pero se debe ser absolutamente cuidadosos cuando por darle “valor agregado” a un bien natural en nombre del desarrollo turístico, se pretende instalar infraestructuras, que si bien son amigables y hasta aceptables ambientalmente en algunas zonas, pueden generar efecto contrario en otras.

En pleno siglo XXI, la lógica impuesta por los intereses del mercado no ha dejado fuera ninguna parte de los gobiernos, ha llevado a que las administradoras de áreas protegidas se vean sometidas a intensas presiones para adoptar un enfoque más “comercial” y “orientado hacia los clientes”, buscando la consecuente obtención de mayores ingresos derivados de los servicios suministrados por los parques.

Si se aplica la lógica del mercado en la que “cualquier cosa” que se agregue a un lugar “atrae a la gente”-varios malos ejemplos hay en el país-, entonces estaríamos ante una situación de “vale todo”. Lo que generalmente no siempre genera resultados positivos en un vasto sector de la sociedad, que va creciendo y comulga con la naturaleza, preferentemente con la menor cantidad posible de mano humana.

La promoción constante del atractivo y la presencia de millares de visitantes en temporadas altas, pone actualmente al límite al Parque, generando muchas veces un efecto negativo debido a la falta de servicios adecuados, lo que da la pauta que la capacidad de carga actual se vea colmada y la inversión planteada en la “etapa 1” se hace imprescindible, la que apoyamos y estamos de acuerdo, dado que la misma se llevará a cabo en la zona ya afectada del Parque y es actualmente de uso público. La obra termina adaptándose a la naturaleza y no al revés.

Más allá de la vigencia del Plan de Manejo 1999-2009, ratificado mediante la Ley  XVI N° 86 (Art. 3 de la ex Ley N° 4239), es necesario recordar que durante esos diez años, muchas de las propuestas se han tenido en cuenta y en buena hora se lo considere para llevar a cabo cualquier tipo de inversión.

La relación entre uso público y conservación de un área protegida no era pensable tiempo atrás. Si bien la Ley Provincial de Áreas Protegidas (Ley XVI N° 29, ex N° 2932) establece categorías de parques y zonas de uso, la realidad cultural, los recursos económicos y las decisiones políticas son las que determinan el presente y futuro de estas áreas, más allá de la vigencia de las leyes y desde el criterio económico que no diferencia entre un área protegida y cualquier extensión de tierra.

La instalación de un teleférico en medio del cañadón, frente a la caída del Salto Encantado, según los Estudios Preliminares presentados por la Consultora Proyectar SRL el 19 de febrero del corriente año, en Aristóbulo del Valle, es objetada por el Grupo Ecologista Cuña Pirú debido a:

*La presencia del teleférico sin dudas genera una alteración en el entorno natural que da identidad al Salto Encantado propiamente dicho. La ida y vuelta, ascenso y descenso, cada 8 minutos como está previsto según los informes, instala un elemento extraño, móvil, durante el día y los cables para el traslado que estarán presentes todos los días del año, cortando la belleza escénica del lugar.

*Habría una importante afectación a la flora del lugar por la construcción de las torres de soporte del teleférico.

*Con éste se privará de observar naturalmente la caída de agua a los visitantes desde los cinco miradores actuales, que si bien no son accesibles para todas las edades y condiciones físicas, la apreciación actual es buena.

*La existencia de un elemento extraño transitando por el dosel de la selva a lo largo de 500 metros y luego otro tanto por el cañadón, generaría un cono de sombra importante que afectaría la nidificación, además del fenómeno de sombra que mantendría en situación de alerta constante a toda la fauna del lugar. Existen en el Parque más de 175 especies de aves reconocidas.

*El Plan de Manejo (1999-2009), actualmente vigente, proponía la eliminación de la iluminación artificial al salto y el cableado de alimentación, lo que fue removido. Se estaría implementando un objeto de mayores dimensiones y utilizando el espacio aéreo que caracteriza el lugar, generando en contradicción con lo reglamentado, un efecto mucho mayor, ya rechazado en el Plan de Manejo.

*Se tiene documentación que indica que lo confeccionado por la Consultora Proyectar SRL, contratada por la Subsecretaría de Desarrollo Estratégico, son simplemente estudios preliminares y no un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) como lo obliga la Ley General del Ambiente (N° 25.675) y según lo exige la Comisión de Impacto Ambiental del Ministerio de Ecología y R.N.R y Turismo, que hasta la fecha no cuenta con el EIA correspondiente. Es decir que estaríamos ante una obra donde no se han realizado los estudios indicados por la legislación vigente, sin tener en cuenta la exigencia de audiencias públicas y por supuesto un Estudio de Impacto Ambiental serio que plantee la situación real de lo proyectado.

*Estos Estudios preliminares no contemplan en ninguna parte la posibilidad de impacto negativo o positivo del teleférico, descartando absolutamente de plano el impacto más importante, el visual.

Ante esta situación se propone:

*Se deje sin efecto la instalación del teleférico en ningún lugar del Parque Provincial del Salto Encantado.

*Se invierta parte de lo establecido para la concreción de esa obra en la accesibilidad para todas las edades y condiciones físicas en los cinco senderos que llevan a los miradores principales. Es decir, hacer senderos que permitan el desplazamiento bajo cualquier inclemencia climática.

*Instalar un sistema de traslado a gas o cualquier otro sistema de bajo impacto (x ej. lo existente en Parque Nacional Iguazú) para personas discapacitadas o con dificultades físicas.

*Generar una política municipal y regional de desarrollo turístico que promueva al Salto Encantado por su belleza natural y servicios adecuados y no por elementos extraños que tienen altos costos de instalación y mantenimiento y que además afectan el entorno restando valor natural.

*Posicionar al Salto Encantado como un producto 100% natural y revalorizarlo dado sus características únicas y ubicación céntrica dentro del espectro turístico provincial.

*Se podría analizar la posibilidad de construir un ascensor, ubicado a la izquierda del salto, bajo la plataforma donde estaría el sector de miradores o buffet. El mismo permitiría un punto de observación inferior y evitaría destrucción de vegetación para instalación de torres como es el caso del teleférico.

Es indiscutible que toda obra que genere alguna alteración, sea esta mínima o no, debe tener participación de la Comunidad, más cuando esta siente que su Patrimonio es amenazado, imprescindible esto si se quiere construir una democracia moderna y participativa.

Cabe recordar que el Grupo Ecologista Cuña Pirú firmó hace poco con el Ministerio de Ecología y RNR y Turismo, un Convenio Marco de Cooperación Interinstitucional (Decreto 216/10), en el que se establece entre las partes, el intercambio y cooperación técnica para realizar actividades conjuntas tendientes a la conservación del Parque Provincial Salto Encantado del Valle del Cuña Pirú, entre otros, instancia que sin dudas da autoridad y más responsabilidad aún a nuestra ONG a resguardar el Parque.

El Grupo Ecologista Cuña Pirú no puede dejar de hacer pública su posición al respecto, ya que apunta a modelos constructivos amigables con la naturaleza y respetuosos de las culturas de los pueblos.

Dejanos tu comentario!


+ seis = 10

La Selva Misionera hoy

Reducción de la Selva Paranaense


...Una maravilla menos


Imagen Satelital