Fenómenos severos y frecuentes, el clima que llegó para quedarse

 

Así lo refiere el computador científico Alfredo Yaquinandi en su columna semanal que publica en el diario El Territorio. Los fenómenos extremos, advirtió (ayer 8 de octubre de 2018), es una “realidad válida tanto para el clima a largo plazo, como para los pronósticos diarios”.

“Temperaturas de pleno verano en invierno y fenómenos torrenciales seguidos de una ausencia prolongada de lluvias son aspectos que ya hemos podido comprobar o que estamos próximos a experimentar en los días por venir”, escribe Yaquinandi.

De esta manera, estarán presentes en este verano lluvias y también sequías. “La incidencia de anomalías como El Niño no será impedimento para la generación de cortas sequías de una o dos semanas de duración y pueden sobrevenir luego de una lluvia torrencial, lo que no deja de ser una circunstancia beneficiosa al reducir los anegamientos. También los fenómenos tormentosos serán más severos y localizados, y esto sí ya lo hemos podido comprobar”, agrega.

A la par, sentiremos en Misiones, de manera reiterada, temperaturas por encima de los 40 grados. “El aumento de temperaturas por efecto del calentamiento global para fines de este siglo habrá de sumar entre 2,5 y 5º al promedio anual vigente hasta el año 2000, lo que significa que temperaturas por encima de los 40º que eran excepcionales en nuestra región, habrán de reiterarse habitualmente entre 3 y 4 veces en cada verano misionero”.

Durante el siglo pasado “La Niña” y “El Niño” eran denominados fenómenos decenales (aparecían una vez cada 10 años aproximadamente), pero en los 18 años que lleva este siglo ya se han repetido 14 veces estos eventos: esto es solo hemos tenido 4 años “normales”. La que más repitencia muestra es “La Niña”, que ha estado presente cada dos años y medio, y sin lluvias no hay producción posible.

El experto recuerda además que el cambio climático genera daños de todo tipo: “cuando el clima se altera provoca estrés financiero y familiar en los productores: se vive con angustia y el desgaste es físico y psíquico”; y dificulta, además, la previsión: “la atenuación de las corrientes oceánicas que da origen a estas condiciones extremas, potencia a su vez la importancia de los microclimas locales, por lo que los pronósticos elaborados a distancia resultan localmente inapropiados”.

9 Oct, 2018 - Cambio Climático

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