Falta Liderazgo Político

Reflexiones sobre la pérdida de Selva Misionera

La falta de liderazgo político con visión estratégica hace que la conservación de la Selva no sea considerada como una opción para el desarrollo provincial que capture valores por producir bienes y servicios ambientales y con ello  una economía más limpia.

Por Ing. Forestal Juan Pablo Cinto (Agosto de 2010).

1. A modo de introducción: lo que se escribió hace 11 años

“La pregunta básica que se plantea es: ¿Qué escenarios se presentarían a futuro si seguimos como vamos, o si se opta por otro camino? También puede entendérselo como un análisis del escenario tendencial y de un escenario alternativo en caso de ser exitosa la aplicación de políticas novedosas. Básicamente podemos hablar para el caso de Misiones de dos grandes escenarios o “imágenes” principales, sustantivamente diferentes entre sí.

1. Escenario tendencial: La transformación gradual hacia islas de selva.

Esta es una visión pesimista que supone, o bien que nada puede hacerse, o bien que lo que se haga será inútil, ya que las fuerzas sociales que promueven la pérdida de bosques continuarán con mayor vigor en el futuro. El motor básico será el crecimiento demográfico, que llevará a puntos de graves conflictos sociales para los que la única válvula de escape será la permisividad hacia las intrusiones y la intervención posterior del Estado para regularizar situaciones de hecho.

A la vez, la persistencia de fuertes corrientes de inversión llevará a avanzar sensiblemente en la conversión sobre las grandes extensiones de tierras privadas que han sido ya “descremadas” en su riqueza forestal, para su reemplazo por plantaciones foresto-industriales.

En este escenario, las áreas protegidas actuales, fuertemente insularizadas, serán muy demandadas por el turismo local e internacional, generando ingresos para su mantenimiento. Sin embargo podrán sufrir serias presiones para el otorgamiento de nuevas tierras y la extracción de recursos por parte de los sectores marginales de la población rural vecina.

2. Escenario alternativo: La estabilización del mosaico de paisajes.

Esta visión supone que a partir de las lecciones del pasado reciente, debe actuarse para que la base esencial de recursos para la población de la provincia no se vea más empobrecida, y que hay herramientas para hacerlo con éxito. Este escenario alternativo se puede construir en base a medidas que promuevan el ordenamiento y la planificación de territorio. Pero su éxito dependerá de que estén basadas en formas novedosas de participación social.

La aplicación de herramientas económicas de mercado, la captura de valor de servicios ambientales de las tierras forestales y el fomento a la explotación forestal de bajo impacto facilita la persistencia de la masa forestal sin costos exagerados para el fisco.

Como resultado de ello, amplias zonas de la provincia que aún presentan una cubierta forestal relativamente continua la mantendrán en una alta proporción, y las áreas de cultivos agrícolas, industriales y foresto-industriales, tanto las existentes como las nuevas, se harán preservando bloques de masa forestal preservando diseños espaciales amosaicados.

El principal bloque forestal estará conformado por las selvas serranas de las altas cuencas, y algunas zonas contiguas más bajas, llegando hasta la ribera del Paraná, en la zona de Puerto Península. Las acciones de restauración y la capacitación de los colonos habrá permitido restablecer ciertos bloques forestales en algunos sectores a través del eje de la Ruta 14 y de la Ruta 101. Ello resulta en una conexión efectiva entre los bloques centrales de áreas protegidas del Norte y del Este de la provincia.”

Informe final Proyecto Corredor Verde
Juan Javier García Fernández, Enero 1998

2.    El tiempo pasa. Los problemas son los mismos:

La vigencia de este análisis es indiscutible. Siguiendo a García Fernández en este momento nos encontraríamos con la plena vigencia del “escenario 1”. El “escenario 2” podría alcanzarse con una efectiva implementación de la Ley de “Corredor Verde” con el liderazgo de la Unidad Especial de Gestión. A lo largo de 2 períodos gubernamentales y transcurriendo el tercero, sus responsable han mostrado no estar a la altura  de la responsabilidad que la Ley les ha otorgado.

De modo que nos concentraremos en aquellos factores o “fuerzas sociales que promueven la pérdida de bosques”, en palabras de García Fernández.

A nuestro juicio,  estas fuerzas en la actualidad están influidas por los siguientes factores:

a)    Pérdida de Liderazgo político con Visión Ambiental: desde hace casi una década, la visión ambiental ha sido progresivamente separada del liderazgo político. No nos referimos a temas como inversión relacionada con la gestión del ambiente (construcción de infraestructura en los parques, incremento del número de guardaparques),  sino a considerar la conservación de la selva como opción política estratégica para sustentar el desarrollo provincial. Quizás sería más apropiado caracterizar al problema como la falta de planeamiento estratégico de largo plazo para sustentar las decisiones de gobierno. Cuestiones claves como crecimiento poblacional, demanda de recursos, modelo de desarrollo,  no forman parte del pensamiento  y el hacer político, que en la actualidad solo impulsa “obra publica” como si lo demás viniese por añadidura El indicador de este factor es la degradación institucional del Ministerio de Ecología.

b)    La no aplicación y no cumplimiento de la Ley como opción política: el problema ya no se trata solamente de  la baja aplicación y cumplimiento de la legislación por parte de la comunidad regulada o de falta de recursos para aplicarla. Es el mismo Gobierno que ha optado por incumplir la ley. El caso  de la Ley de Corredor Verde es emblemático, pero también ocurre con la Ley de Evaluación de Impacto Ambiental, Aguas, Suelo, etc. Los cambios ocurridos en el Ministerio de Ecología por vía de decreto sustentando en la Ley de Presupuesto son igualmente ilustrativo del estado de ilegalidad creado por el mismo Estado. Consecuencia directa del Ítem a).

c)    Incentivos Perversos: son los incentivos perversos que conspiran contra la conservación de la selva y  que aunque fueron identificados hace más de una década, hoy están en plenamente vigentes,  pero su efecto es potenciado por lo expresado en el Ítem b). Como ejemplo podemos citar a la deforestación para implantar especies forestales con apoyo estatal, el cultivo de tabaco (con una compleja trama de intereses que cruzan lo público con lo privado y donde la variable de ajuste es el ambiente y la salud de los pequeños productores) y la ya citada “obra pública” que sin atender apropiadamente los impactos ambientales ni sociales, tendría consecuencias severas para el desarrollo y la conservación de la Selva.

d)    El problema rural no atendido: este  factor es identificado más por sus efectos que por sus causas. Se trata del conocido como “intrusión”. Postulamos que la intrusión es una consecuencia directa de la falta de políticas activas para  atención a la agricultura familiar campesina, en constante crecimiento vegetativo y de demandas para su subsistencia. Este factor se potencia por las prácticas clientelistas  locales y el Ítem c).  El fin de la tierra fiscal (al menos en términos formales) marca el inicio de este  problema y muestra que para cierto sector de la clase gobernante no hay política sin nada que repartir.

CONCLUSIÓN

La falta de liderazgo político con visión estratégica hace que la conservación de la selva no sea considerada como una opción para el desarrollo provincial que capture valores por producir bienes y servicios ambientales y con ello  una economía mas limpia.  Por el contrario, mientras el estado se ocupa de promover la obra pública esperando un milagroso “efecto derrame”,  intereses económicos foráneos  aprovechan el conjunto de incentivos económicos, sociales e institucionales (entre los que se cuentan la baja aplicación de la ley) y la mano de obra de la agricultura familiar campesina, la cual sin opciones, ocupa territorio y desmonta tierras con bosques para sobrevivir profundizando la relación pobreza – degradación ambiental. Todo a costa de la Selva Misionera.

 

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