En honor a Chébez, la Argentina tiene el Día Nacional de las Especies Amenazadas

Mural con la imagen de Juan Carlos Chébez, en Guirá Oga, Puerto Iguazú.

Juan Carlos Chébez, uno de los más importantes naturalistas argentinos, tiene un merecido reconocimiento, y la flora y fauna nativa, un marco más de protección, aunque no suficiente para evitar su extinción.

El miércoles 24 de abril de 2019, la Cámara de Diputados de la Nación aprobó la declaración que establece el 31 de octubre de cada año como Día Nacional de las Especies Amenazadas, en honor a Chébez.

La iniciativa fue presentada por la diputada nacional por Misiones, Verónica Derna, quien en esta provincia se desempeñó como Ministra de Ecología, una gestión caracterizada (2010 – 2015), entre otras cosas, por la inadvertida aplicación de la Ley Corredor Verde (impulsada por Chebez  para conservar el último remanente continuo de Selva Paranaense en el mundo, hoy seriamente fragmentada) y por la precarización del cuerpo de guardaparques, un hecho evidenciado en cientos de manifestaciones públicas de los defensores del monte.

La decisión de impulsar el Día de la Conservación de las Especies Amenazadas y hacerlo en homenaje a Juan Carlos Chébez, es una bocanada de aire fresco en décadas de escasas medidas concretas, por parte de los Gobiernos nacional y provincial, de cuidado y recuperación de los bienes naturales (Selva, agua, suelo, fauna), una situación que se refleja en los considerandos de la misma iniciativa aprobada: “Argentina es poseedora de un capital natural muy valioso y los elementos emblemáticos que caracterizan al mismo están siendo amenazados por el cambio climático, la pérdida y fragmentación de hábitats, la introducción de especies exóticas, la caza y pesca furtiva, el apeo ilegal, enfermedades, el comercio ilegal por citar algunas de las principales causas. Como consecuencia, numerosas especies, pero principalmente aquellas de nuestra flora y fauna comienzan a ser amenazadas y a extinguirse”, se lee en la norma de Diputados, y se explica que “hoy sabemos con claridad que nuestra calidad de vida, bienestar y posibilidades de desarrollo futuro están estrechamente vinculadas al sostenimiento de esa biodiversidad contenida y modelada en los ecosistemas del mundo”. Es de esperar, entonces, más y mejores acciones por parte de los funcionarios públicos.

El día 31 de octubre es el día del nacimiento de Juan Carlos Chebez (1962-2011), quien en su corta vida (falleció a los 48 años) multiplicó la conservación de la naturaleza en distintas partes del país y de distintas maneras, con la creación de áreas protegidas y de conciencia ambiental, con relevamientos, investigaciones y libros, dejando una prolífica huella, fundamentalmente en Misiones, donde fue el gestor de los primeros parques y visibilizó de manera didáctica, entusiasmando a “propios y ajenos”, el valor de la Selva Paranaense asociada al bienestar de la población, generando alternativas para lograr la necesaria convivencia entre la sociedad y la naturaleza.

Su currículum es extenso. En la Administración de Parques Nacionales fue Director de Conservación, Director de la Delegación Técnica NEA – Nordeste Argentino – (1994-2002), y Asesor de la Presidencia de la Administración de Parques Nacionales. Fue también Director de Ecología de la Municipalidad de San Isidro y en el Ministerio de Ecología de Misiones trabajó como asesor de la Subsecretaría de Ecología en 1987 y 1989. Ocupó cargos directivos en las principales organizaciones no gubernamentales del país dedicadas a la conservación: fue Director de Conservación en los comienzos de la Fundación Vida Silvestre Argentina, fue Presidente de la Asociación Ornitológica del Plata (hoy Aves Argentinas) y fue por una década Director del Área de Biodiversidad de la Fundación Azara. Fue nombrado Profesor en la Universidad CAECE- Centro de Altos Estudios en Ciencias Exactas- y Profesor Honorario en la Universidad de Buenos Aires.

Lobo gargantilla, en peligro de extinción en Misiones.

Chebez fue autor de muchos trabajos escritos dedicados a la flora y fauna nativa. El libro más conocido es «Los Que Se Van», el cual tiene su primera edición de 1994 y una reedición en cuatro tomos. También la “Guía de las Reservas Naturales de la Argentina», entre otros títulos.

Para cerrar, Chebez en primera persona, con algunos párrafos (uno extraído de una entrevista que le hiciera Michel H. Thibaud (*) en el año 2010, y otros difundidos por Fidel Baschetto (**)) que lo ilustran cabalmente:

(*)“Si me tengo que definir, diría que soy un naturalista vocacional, que equivocadamente no siguió en su momento la carrera de biología -me hubiera ahorrado muchos dolores de cabeza-, pero que pudo darse el gusto de hacer conservación en la Argentina. Un país maravilloso, con una heterogeneidad de paisaje y de ambientes y, en consecuencia, de especies únicas. Ahora veo con alegría que el tema llegó para instalarse y no como sospechábamos en un comienzo, que podía llegar a ser una moda pasajera.”

(**) “Eso de que todo está hecho es una idea que hay que borrar definitivamente, ya que es falso que ya está protegido lo que se pudo proteger y el resto va al sacrificio. No, todavía hay mucho por proteger, pero para ponernos de acuerdo qué, dónde, cuándo, cómo y cuáles son los matices, tenemos que juntarnos y dialogar y escucharnos. En definitiva, hoy casi suena prehistórica la dicotomía conservación versus desarrollo. La conservación, bien entendida, por definición, admite el desarrollo. Eso sí, el buen desarrollo. Con gente que sepa qué suelo está pisando, que lo conozca, que lo entienda y que sepa por qué el cerro se llama así.

(…)

Creo que tenemos que aprender los argentinos que estamos a tiempo para reorganizar un montón de cuestiones, a través de un reordenamiento territorial, que no pasa por negar a la gente, sino por sumarla activamente y con un mensaje positivo, mensaje que traiga soluciones.

Mi experiencia es que si nos convertimos en un ejército de gente voluntariosa diciendo «vamos a cambiar las cosas», en lugar de un grupo de gente asustada que piensan que es un proceso que nos supera, que nos está desbordando, cuando creo que no es así. Así que, como reflexión final, luchemos por juntarnos y por encontrar las soluciones, perder un rato en el análisis grave de la situación, pero en algún momento decir «paremos de llorar por la mitad vacía y vamos a empezar a ver la mitad del vaso lleno también».

3 May, 2019 - Precursores

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