Alimentos Ecológicos: más sanos, nutritivos y sostenibles según un informe del Parlamento Europeo

El Parlamento Europeo publico un informe en Diciembre de 2016 con evidencia científica en todo tipo de cuestiones relacionadas con los alimentos ecológicos, la agricultura ecológica y la salud.

En este informe elaborado por el Parlamento Europeo no sólo se ha querido investigar sobre qué alimento, ecológico o convencional, es más saludable, sino también qué sistema de producción es más sostenible.

En este informe elaborado por el Parlamento Europeo no sólo se ha querido investigar sobre qué alimento, ecológico o convencional, es más saludable, sino también qué sistema de producción es más sostenible.

El informe ofrece datos tan interesantes como que los alimentos ecológicos podrían reducir el riesgo de alergias u obesidad, ya que, en general, los consumidores de productos ecológicos son más conscientes de la importancia de llevar una buena alimentación para mantener la salud y suelen realizar una dieta más saludable.

 

Cuando se hace una comparativa de los nutrientes de alimentos ecológicos y alimentos convencionales se obtienen los siguientes datos:

 

Los alimentos ecológicos tienen mayor contenido de vitamina C

Los alimentos ecológicos tienen mayor contenido en vitamina E

Los alimentos ecológicos tienen mayor contenido de vitamina A (β-carotenos)

Los alimentos ecológicos tienen mayor contenido en fenoles, sustancias que juegan un papel muy importante en la prevención de enfermedades como las cardiovasculares, neurodegenerativas o el cáncer.

Los alimentos convencionales tienen mayor contenido en metales tóxicos como el cadmio.

Los alimentos ecológicos de origen animal tienen mayor contenido en omega 3

Los alimentos convencionales que provienen de la producción animal desarrollan bacterias resistentes a los antibióticos (restringidos en producción ecológica). El uso de antibióticos en la cría convencional de animales representa una preocupación para el Parlamento Europeo y la OMS porque interfieren con los tratamientos médicos en las personas y se crean bacterias resistentes a los antibióticos. Está considerado como un riesgo de salud pública.

 

Por otra parte, estudios epidemiológicos sobre el efecto de agrotóxicos como insecticidas y pesticidas, que están restringidos en la agricultura ecológica pero no en la convencional,  señalan los efectos negativos de los productos fitosanitarios en el desarrollo de las funciones cognitivas (memoria, atención, planificación, aprendizaje, orientación, lenguaje, razonamiento…) de los niños según los niveles actuales de exposición a estos químicos. Estos riesgos tan serios pueden ser minimizados con el consumo de alimentos ecológicos, especialmente durante el embarazo y la infancia.

 

En cuanto a los cultivos procedentes de agricultura ecológica y a los procedentes de la agricultura basada en pesticidas, se sabe que hay diferencias en la composición de unos y otros. Otros productos ecológicos de origen animal, como la leche y la carne, poseen mayor contenido en ácidos grasos esenciales Omega 3 comparado con los que provienen de ganadería convencional.

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Otro parámetro que se ha estudiado a la hora de comparar los cultivos ecológicos con los convencionales es el cadmio (mencionado anteriormente). Este metal tóxico se encuentra en mayores cantidades en los cultivos convencionales debido al uso de abonos y fertilizantes sintéticos. El cadmio se acumula en el hígado, riñones y en el tracto gastrointestinal, provocando todo tipo de efectos adversos sobre la salud:

 

Anemia

Diarrea

Problemas durante el crecimiento

Anomalías en los huesos (osteoporosis, osteomalacia)

Daño renal

Decoloración de los dientes

Enfisema pulmonar

Infertilidad

Daños en el sistema nervioso central

Daños en el ADN

Daños del sistema inmunológico

Desarrollo de cáncer.

 

Pero además el cadmio puede acumularse en en ecosistemas naturales principalmente de ríos y suelos donde es absorbido por las plantas y los animales que viven en estos entornos y de ahí pasar a la cadena alimentaria. Otro gran perjuicio del cadmio es el daño causado en microorganismos beneficiosos del suelo para la fertilidad de la tierra y de las lombrices. Por eso la utilización de fertilizantes sintéticos que hace la agricultura convencional está asociada al empobrecimiento de la materia orgánica de los suelos y a su baja fertilidad.

 

Recordemos que en la Unión Europea hay 389 sustancias aprobadas para el uso en agricultura convencional frente a 35 para el uso en agricultura ecológica. Según la EFSA, de estas sustancias hay 28 que están categorizadas como carcinógenas, 2 categorizadas como agentes mutagénicos del ADN, 28 son tóxicas para el sistema reproductivo y 5 son disruptores endocrinos, todos ellos se usan actualmente en agricultura convencional pero no en agricultura ecológica.

 

La perspectiva agroecológica sobre cómo prevenir y combatir plagas y enfermedades en la producción de alimentos reduce la exposición a estos tóxicos tanto a los productores como a los consumidores y esto también revierte en un menor gasto público para hacer frente a los problemas de salud causados por los pesticidas de la producción convencional.

 

El objetivo de esta investigación es abrir el acceso al conocimiento actual sobre los alimentos ecológicos y la producción ecológica y cómo contribuyen a la mejora de la salud humana y medioambiental.

 

Fuente: Ecoagricultor

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